La respiración de Iván se cortó de tajo, y una fina capa de sudor helado brotó en su frente.
¡Esas cuentas eran el fruto de décadas de usar su posición y los contactos de Aris para desviar dinero sucio y lavarlo a la perfección! ¡Esa riqueza monumental era la verdadera razón por la que había traicionado a su patria, el único colchón que garantizaba su vida después del espionaje!
¡Él juraba que su red de blanqueo era indetectable!
—Señor Tanu, yo... —La voz le salió seca; intentó defenderse.
—Ahórrate las excusas —Julián habló con la glacial soberbia de quien tiene el control absoluto—. Todo el mundo tiene un precio, y yo conozco el tuyo de memoria. Amar el dinero no es un pecado; de hecho, la ambición te hace útil para nosotros. Has hecho un trabajo excepcional para Aris todos estos años, así que te has ganado cada moneda. Pero...
Ese "pero" hizo que a Iván el corazón le retumbara en la garganta.
—Pero... si a la hija de nuestro jefe le pasa algo malo por tu cobardía o tu instinto de supervivencia... —La voz de Julián fue como el siseo de una serpiente—. Esa fortuna que atesoras se convertirá en polvo en un abrir y cerrar de ojos. Todo lo que esté a tu nombre o el de tu familia, hasta la última moneda que escondiste debajo del tapete, regresará a las arcas de Aris por vías completamente "legales". Dime, ¿cuál crees que será el destino de un soplón inservible que intentó robarnos a nuestras espaldas?

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