Las palabras de Tanu fueron como una inyección de adrenalina para Iván Cordero, haciéndole comprender que los empresarios de ese nivel no entendían de lealtades, solo de dinero. A Tanu no le importaban en lo absoluto las feroces luchas políticas internas de su país; siempre que hubiera suficientes beneficios, todo se podía negociar y resolver.
"Te daré el nivel máximo de autorización", concluyó Tanu. "El dinero no es problema. La participación en ciertos mercados también es negociable. Incluso... si X está interesado, podríamos colaborar en ciertas áreas para aplastar a otros competidores. Iván, esta es una crisis, pero también puede ser una gran oportunidad. Depende de cómo la manejes".
La comunicación terminó.
Iván se quedó sentado en la oscuridad de la casa de seguridad, inmóvil durante mucho tiempo.
Tal vez, este viaje realmente fuera su única oportunidad para salir ileso.
Después de un rato, levantó lentamente la cabeza. El último rastro de duda en sus ojos fue reemplazado por la ferocidad y la desesperación de un apostador que se lo juega todo.
Encendió otro dispositivo encriptado y convocó a un grupo de mercenarios letales que trabajaban en las sombras y le respondían únicamente a él.
Por supuesto, no podía confiar ciegamente en las falsas promesas de Julián Aguirre, ni tampoco estaba seguro de que X fuera a jugar limpio. Tenía que prepararse para lo peor y asegurarse una vía de escape.
"X...", murmuró Iván en voz baja, con una mirada indescifrable. "Veamos qué clase de oponente eres para que hasta Aris te tenga tanto recelo".
Mientras tanto, Salvador Soto y Jéssica Morales llevaban horas esperando en el hotel a que su hijo y Luna regresaran. Pero la noche dio paso al amanecer, y lo único que obtuvieron fue la confirmación de que habían perdido contacto con todos.
Justo cuando estaban a punto de salir a buscarlos, vieron en la televisión de una esquina a Dani Soto apoyado en su bastón, asistiendo a una entrevista militar en vivo junto a Melisa Serrano. Ambos lucían impecables, sin el más mínimo rasguño.
Jéssica se quedó atónita. "¿No decían que el plan era perfecto? ¿P-por qué está ella en la televisión?".
Al escuchar a Melisa decir en la pantalla que desde que llegó a casa anoche no había dejado de pensar en cómo hablar con todos, Salvador supo de inmediato que algo había salido terriblemente mal.
"No lograron atraparla". Con expresión de urgencia, Salvador pidió un taxi y dio una dirección.
La mente de Jéssica no lograba procesarlo. "¿Acaso descubrieron el plan?".
Salvador tensó la mandíbula. "No. Si el plan hubiera sido descubierto y nuestras identidades reveladas, Dani ya nos habría arrestado. ¿Crees que seguiríamos aquí sin que nadie viniera por nosotros?".
"Pero, si no fueron ellos, ¡¿quién podría llevarse a Luna y a su equipo de élite sin dejar rastro?!", Jéssica caminaba en círculos, presa del pánico. "¡Mi hijo! ¡Si a mi hijo le pasa algo, me muero!".
Si no habían sido ellos, ¿quién más podría ser?
Un nombre cruzó de inmediato por la mente de Salvador.
X.
¡El misterioso traficante de armas que Luna descubrió accidentalmente negociando con Monteverde! El hecho de que no lo hubieran atrapado en su momento no significaba que dejarían esa bomba de tiempo suelta.
Luego miró a Salvador de reojo. "¿Estás seguro de que Melisa no tiene nada que ver en esto?".
Salvador negó con la cabeza. "Nos echó a todos de la casa. Es evidente que quiere tomar el control de los negocios de Dani. Ahora que él está lisiado, seguramente ha pasado a un segundo plano".
Dani Soto siempre había sido la mayor amenaza para las potencias extranjeras, pero ahora, lisiado y escondido detrás de una mujer, su poder había disminuido considerablemente, por lo que ya no parecía importar tanto.
Iván analizó la situación: "Quien secuestró a Luna definitivamente es X. Ella no debió haber husmeado, pero al menos nos hizo un favor al revelar que él quiere hacer negocios con Monteverde. Pensándolo bien, esta es una transacción viable, una que X no podrá rechazar".
Salvador captó la indirecta. "¿En qué puedo ayudar?".
"Si logras que esto se concrete, de ahora en adelante, Luna será tu nuera, y Aris se convertirá en el mayor respaldo de tu hijo".
Los ojos de Salvador se iluminaron de inmediato.
...
Tres camionetas negras llegaron a una zona minera abandonada.
Los mercenarios de Iván lo rodearon en cuanto bajó del auto, escoltándolo hacia el interior de la mina en máxima alerta.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA