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Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 1168

Valeria no sabía con certeza qué tanto había descubierto Samuel, pero estaba segura de que sospechaba algo. Conociéndolo, jamás la habría invitado a salir de la nada.

Llena de pánico, llamó a Yolanda Arroyo.

—Yolanda, soy yo. ¿Estás segura de que no dejaste ningún rastro?

—Relájate, Valeria. Todo está impecable. Te garantizo que la policía no encontrará ni la más mínima pista —respondió Yolanda con total seguridad—. Aunque, si te soy sincera, el único eslabón débil podría ser el accidente. Después de todo, fue la primera vez que trabajamos con alguien de afuera.

Ambas sabían perfectamente a quién se refería, no hacía falta mencionar nombres.

Valeria bajó la mirada, con los ojos ensombrecidos.

—Ese no es el problema ahora. El problema es que Samuel acaba de venir a buscarme.

—¿Samuel Flores? ¿Tan rápido? —Hasta Yolanda sonó sorprendida por la velocidad del hombre—. ¿Crees que descubrió algo?

Si él ya estaba sobre su pista, todos sus planes se vendrían abajo, y la venganza de Samuel sería implacable. Yolanda quería destruir a Fiona y a Inés Arroyo, pero no estaba dispuesta a arruinar su propia vida en el proceso.

Valeria cerró los ojos, intentando controlar el temblor de sus manos.

—No lo sé. Por lo que dijo, ya empezó a sospechar de mí, pero no sé qué tantas pruebas tenga. Estoy a ciegas.

Si Samuel comprobaba su participación, la odiaría para siempre, alejándose de ella de forma definitiva. Sin embargo, ya era demasiado tarde para arrepentirse. Había cruzado el punto de no retorno.

—Tranquila, te estás ahogando en un vaso de agua —dijo Yolanda, restándole importancia—. Si Samuel tuviera pruebas reales en tu contra, ya te habría destruido. No se habría sentado civilizadamente a tomar un café contigo.

Esas palabras lograron calmar un poco la ansiedad de Valeria.

Una vez arreglado el asunto, Samuel regresó a su auto.

Se puso el auricular Bluetooth y reprodujo el audio. Escuchó con absoluta claridad toda la conversación entre Valeria y Yolanda.

Ese había sido su verdadero plan desde el principio. Usar el encuentro para presionar a Valeria, grabar sus reacciones y atrapar cualquier confesión en el momento en que ella, presa del pánico, contactara a sus cómplices.

"Yolanda, soy yo. ¿Estás segura de que no dejaste ningún rastro?".

"Relájate, Valeria. Todo está impecable. Te garantizo que la policía no encontrará ni la más mínima pista".

"Aunque, si te soy sincera, el único eslabón débil podría ser el accidente. Después de todo, fue la primera vez que trabajamos con alguien de afuera".

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