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Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 1182

La amenaza resonó en cada rincón de la lujosa sala de la Mansión Luján, clavándose en los oídos de todos los presentes.

Sin más que añadir, Samuel se dio la vuelta y se marchó escoltado por Lucas.

Lucas se apresuró a abrirle la puerta del auto, sin poder ocultar su preocupación:

—Señor Flores, ¿no cree que fuimos demasiado lejos?

Desde su perspectiva, la preocupación de Valeria hacia él parecía genuina.

Tratarla con tanto desprecio le resultaba casi cruel, ¿no?

—Comparado con lo que tuvo que sufrir Fiona, esto no es nada.

Sin más, subió al auto. La puerta se cerró con un golpe seco, y el Maybach negro aceleró, alejándose de inmediato de la Mansión Luján.

Apenas el Maybach desapareció de la vista, una patrulla entró a la propiedad y se estacionó frente a la puerta principal.

Cuando el mayordomo le dio la noticia, Andrés se quedó perplejo por un segundo:

—Déjalos pasar.

—Sí, señor.

Sabía que la policía no tardaría en aparecer, pero no esperaba que fueran tan rápido.

Cuando los agentes, placa y orden de comparecencia en mano, se plantaron frente a él, Andrés mantuvo una sonrisa diplomática:

—Oficiales. No tenía idea de que hubiera cometido algún delito tan grave como para merecer la visita de la propia oficial Tamara.

—Señor Luján, hoy no venimos por usted, sino por su prometida, la señorita Domínguez —aclaró la oficial Tamara. Su mirada pasó de largo a Andrés y se detuvo en la maltrecha figura de Valeria—: Señorita Domínguez, tendrá que acompañarnos.

Valeria, ahogando un gemido de dolor, se puso de pie a duras penas:

—Yo no he cometido ningún delito. ¿Por qué tendría que ir con ustedes?

Tanto la explosión en la clínica como la orquestación del accidente de tránsito habían sido ejecutadas por Yolanda Arroyo.

Ella no se había ensuciado las manos, así que no entendía por qué la policía iba tras ella.

Sabía que, si ponía un pie en esa patrulla, perdería por completo el control de la situación.

—Señorita Domínguez, es solo una indagatoria de rutina. Por favor, no nos obligue a actuar por las malas —advirtió la oficial Tamara con un tono firme—. Si se niega a cooperar, independientemente de su grado de implicación en el caso de la señorita Santana, nos veremos obligados a usar la fuerza pública.

Capítulo 1182 1

Capítulo 1182 2

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