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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 1113

—Nuria, ¿cuánto va a tardar el doctor? Viéndola así... será más rápido si la llevamos en el auto. Llama a alguien para que nos ayude a subirla y vámonos al hospital.

Aterrada por la posibilidad de un aborto, Olivia era ahora la más apurada por conseguir ayuda médica.

Nuria lo pensó y le dio la razón. El hospital más cercano estaba a unos quince minutos en auto y había varios semáforos en el camino. Si esperaban a la ambulancia, quizá no podrían salvar al bebé.

—Ve a encender el auto, yo llamaré a alguien para que nos ayude a sacarla.

Nuria le ordenó a Olivia que preparara el vehículo, mientras ella gritaba pidiendo a los empleados que ayudaran a cargar a Jimena, quien estaba a punto de desmayarse del dolor.

Una vez que la subieron al auto, Nuria volvió a llamar a emergencias para avisar que ellas mismas la trasladarían. Pidió que el hospital estuviera listo, mencionando que se trataba de una amenaza de aborto.

Rápidamente, Nuria condujo hacia el hospital, acompañada por Olivia.

Olivia estaba muerta de miedo.

Le apretaba la mano a Jimena sin soltarla, dándole ánimos sin parar, suplicándole que resistiera.

Jimena sudaba frío, completamente pálida y al borde del desmayo, aunque aún se mantenía consciente.

Mientras pudiera culpar a las Valdez, todo este sufrimiento valdría la pena.

—Rodrigo... Rodrigo... —murmuraba Jimena con dificultad—. Llama a Rodrigo...

Olivia se sentía terriblemente culpable.

—Seguro que Rodrigo sigue ocupado en el trabajo. Nosotras te llevaremos al hospital, no hace falta que venga corriendo. Vas a estar bien, a lo mejor solo te bajó la regla y por eso sangras.

Jimena le dedicó una mirada cargada de desprecio.

Sin esperar que Olivia la ayudara, intentó sacar su propio teléfono para llamar a Rodrigo.

Pero Olivia se lo impidió de inmediato.

Para cuando Rodrigo llegó al hospital, los oficiales ya estaban allí. Al ver a la policía, Olivia se asustó tanto que las piernas le fallaron; tuvo que apoyarse en Nuria para lograr sentarse en una silla cercana.

Aun sentada, le temblaban las manos y los pies.

Nuria le susurró:

—¿Por qué te pones así? ¿Qué importa que haya llamado a la policía? Lo que pasó fue una pelea mutua, y ella empezó. Además, nosotras no sabíamos que estaba embarazada.

Jimena nunca había mencionado un embarazo.

Es más, tal vez ni ella misma lo sabía, pensó.

—Nuria, t-tengo miedo —tartamudeó Olivia—. Yo no sabía que esperaba un bebé. Si lo hubiera sabido, jamás le habría puesto un dedo encima, por mucho que me provocara.

—Es que ella se pasó de la raya —continuó Olivia—. Me atacó sin decir agua va. Tampoco soy tonta, ¿qué querías que hiciera, dejarme golpear sin defenderme?

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