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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 1137

—Pueden pelear todo lo que quieran, pero no pongan vidas en riesgo. Independientemente de si Jimena sabía o no que estaba embarazada, lo que perdió fue a mi nieto. Eso era una vida. Esta vez, ustedes llegaron demasiado lejos.

—Rodrigo y Jimena deseaban un hijo con toda el alma. Habían esperado tanto para lograr este embarazo, y terminó en un aborto por la golpiza que les dieron. Sufrieron daños físicos y emocionales. Es normal que estén llenos de resentimiento y no quieran dejar el asunto por la paz.

Nuria, con voz quejumbrosa, replicó:

—¿Acaso no los compensaste lo suficiente? Le entregaste acciones del Grupo Méndez a Rodrigo, mientras que a Iván no le has dado ni un misero uno por ciento.

—A Rodrigo le has dado muchísimo, ¿y qué tiene Iván? Solo el dinero que le das para sus gastos y un par de departamentos, ¡que ni siquiera son casas! No tiene ni una sola propiedad entera a su nombre.

La casa en la que Nuria vivía antes de mudarse a la mansión de la familia Méndez estaba a su nombre, no al de su hijo.

Como Iván aún era pequeño, solo tenía dos departamentos a su nombre. El dinero que Lorenzo le daba de mesada y los sobres con efectivo que recibía en Navidad y fin de año, Nuria se los guardaba en una cuenta. Sí, sumaban un par de millones, pero comparado con lo que poseía Rodrigo, era como comparar un mosquito con un elefante.

—Admito que nos equivocamos, pedimos disculpas y tú les diste una gran compensación. Y a pesar de eso, tuvieron el descaro de ir a arruinar nuestra boda. Me dejaron en ridículo frente a todos, y a ti tampoco te dejaron muy bien parado.

—Ya lo verás, mañana nuestro escándalo estará en todas las portadas. Y eso también afectará las acciones del Grupo Méndez.

Lorenzo, con el rostro serio, respondió:

—Los problemas de mañana se resolverán mañana. Por ahora, este asunto queda cerrado. Yo me encargaré de hablar con Rodrigo y Jimena.

Hizo una pausa antes de agregar:

—Si de verdad es imposible que convivan en paz, entonces no habrá más remedio que separar a la familia y vivir cada quien por su lado.

—¡De ninguna manera! Eres joven y estás en perfectas condiciones, ¿por qué tendrías que dividir la familia? Tu hijo y tu nuera tienen el deber de quedarse a tu lado para cuidarte y mostrarte respeto.

No es que Nuria no deseara vivir separada de ellos; el problema era que Lorenzo aún no favorecía completamente a su hijo menor, y Rodrigo contaba con el respaldo de sus suegros. Si se dividían en este momento, ella y su hijo no saldrían beneficiados.

Nuria se aferró cariñosamente a su brazo, con una sonrisa triunfal asomándose en sus labios.

—Lorenzo, haré lo que digas.

—Por cierto, ¿no vino nadie de la familia Silva, verdad?

Nuria recordó no haber visto a ningún miembro de esa familia entre los invitados.

Lorenzo asintió.

—Enviaron un regalo de bodas a través de un asistente, pero nadie asistió en persona. La amistad entre Elías y Rodrigo se ha deteriorado bastante por culpa de Isabela, así que es comprensible que hayan preferido no enviar a nadie.

El plan que tanto esfuerzo le había costado a Lorenzo se había desmoronado a la mitad.

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