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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 1142

Isabela Romero lo miró sin saber qué decir.

Al verla así, Elías Silva puso cara de lástima.

—Aún estoy muy débil, me tienen que dar de comer en la boca. Si no es mi mamá, es mi abuela. Solo es por necesidad, no estoy intentando aprovecharme de ti.

Darle de tomar agua tampoco contaba como aprovecharse.

Isabela suspiró para sus adentros. Se levantó a servirle un vaso de agua fresca, luego se sentó en el borde de la cama. Con una mano sostuvo el vaso y con la otra lo ayudó a incorporar el torso, acercándole el agua a los labios.

Elías no esperaba que ella realmente lo cuidara.

*¿Aún sentirá algo por mí?*

Antes lo amaba tanto. ¿De verdad habría superado sus sentimientos en solo medio año?

—No te hagas ilusiones. Tengo muchas preguntas que hacerte y vas a tener que hablar bastante. Temía que se te secara la garganta y no pudieras responder, por eso te di agua para aclararla.

—Ya estamos divorciados, y ahora soy la novia de Álvaro.

—Es imposible que volvamos a estar juntos.

El brillo en los ojos de Elías se apagó considerablemente.

—Ni siquiera me dejas soñar —dijo él, resentido.

—¿Vas a tomar o no? Si no, te suelto.

Isabela le habló con el ceño fruncido.

—Sí, sí tomo.

Elías bebió de inmediato.

El alguna vez arrogante e inalcanzable señor Silva ahora se veía tan lamentable frente a ella, necesitando ayuda hasta para beber agua. La expresión de Isabela se suavizó bastante.

Cuando Elías terminó el agua, ella dejó el vaso y lo ayudó a recostarse con cuidado. Al verlo fruncir el ceño, le preguntó de inmediato:

—¿Te lastimaste la herida?

—No pasa nada, puedo soportarlo. Hoy estoy mucho mejor que hace dos días. Antes, con cualquier movimiento me dolían hasta los órganos internos, y las heridas externas también.

—Elías, ¿qué pasa con Ulises Peña?

Isabela fue al grano.

Quería saber qué papel jugaba Ulises en el sueño.

Elías recordó todo lo que había soñado y se lo contó con lujo de detalles. Incluso le reveló el desenlace de Rodrigo y Jimena. Cuando él despertó del coma, Isabela no le había preguntado por el final.

Ella le había dicho que ya no le importaba, así que no quería ni necesitaba preguntar.

A juzgar por su expresión, ella ya podía imaginarse cómo había terminado; la verdadera cara de Jimena seguramente había sido un gran golpe para él.

—Entonces, ¿Ulises fue atrapado por tu culpa? ¿Y seguiste investigando para vengarme y hacer justicia?

Elías asintió.

—No solo Ulises, toda su banda cayó. En el sueño, Ulises nunca nos lastimó directamente, pero había cometido muchos crímenes graves. Era un verdadero jefe de la mafia, con las manos manchadas de sangre.

—El problema era que tenía protección. Alguien común jamás podría haberlo atrapado ni denunciado.

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