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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 351

Sin importar cuánto dinero le diera Vanessa, Héctor lo devolvía intacto, diciendo que él y su esposa aún eran jóvenes, estaban sanos y fuertes, y podían ganar su propio dinero para mantener a la familia, así que no era necesario que su hermana los siguiera ayudando.

Lorenzo sabía que Héctor en realidad temía ser una carga para Vanessa y hacerle la vida más difícil dentro de la familia Méndez.

—El hijo mayor de Héctor está por graduarse, ¿verdad? Cuando se gradúe, si no encuentra trabajo, dile que me busque. Le arreglaré un puesto en nuestro Grupo Méndez, pero tendrá que empezar desde abajo. No le daré un puesto directivo solo por ser pariente.

Lorenzo dijo esto mientras comía su pan.

Esperaba que al ayudar a los hijos de Héctor, Vanessa desistiera de la idea del divorcio.

Si se divorciaban, Héctor dejaría de ser su cuñado y él ya no tendría por qué acomodar a sus hijos.

—Ahorita está muy difícil encontrar trabajo, cuántos hay que se gradúan y se quedan desempleados al instante.

Vanessa respondió con indiferencia:

—Isa ya le apartó un puesto a su prima; en cuanto se gradúe, entrará a trabajar en su estudio. Dijo que dentro de poco convertirá el estudio en una empresa formal.

—La librería y cafetería que abrió con Mónica también están por terminar la remodelación. Dijo que para entonces también necesitará contratar gente para atender el local.

No necesitaba que Lorenzo les consiguiera trabajo a sus sobrinos; su hija podía hacerlo.

Además, ella creía que sus sobrinos, incluso sin palancas, podrían abrirse camino en la sociedad por sus propios méritos.

Aunque el entorno actual está cada vez peor y es difícil hallar empleo, lo difícil es encontrar uno de tu carrera; pero si estás dispuesto a bajar el orgullo y no ponerte exigente, chamba hay, ¿o no?

Lorenzo levantó la vista, miró a Vanessa y dijo:

—Vanessa, no te confíes de Isa y Elías. Isa apenas está emprendiendo, y si tendrá éxito o no, todavía es un volado.

—Y en cuanto a tu yerno... mejor no esperes demasiado.

¿Elías amaba de verdad a Isa?

El cariño es mutuo.

El esfuerzo también.

Se paga con la misma moneda.

Vanessa soltó una risa fría en su interior. ¿No creerle a Elías, pero sí a este viejo hipócrita?

Claro que ella tampoco dependería ciegamente del yerno.

Todo lo que poseía ahora era suficiente para tener una vejez tranquila.

Y cuando pasara a mejor vida, dejaría una buena herencia para su hija.

Ese era el pago que había obtenido de los Méndez a cambio de veinte años de juventud.

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