Entrar Via

Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 366

Isabela le envió la dirección de la librería a su madre y se apresuró a regresar.

—Isabela.

Apenas se bajó del coche y llegó a la puerta de la librería, escuchó esa voz familiar.

Era su marido nominal, Elías.

Elías no se había ido de verdad; ¿había estado esperándola ahí todo el tiempo?

¿Tan libre estaba?

Isabela notó que, desde que renació, Elías, quien en su vida pasada siempre salía temprano y regresaba tarde, sin descansar ni los fines de semana, ahora parecía tener mucho tiempo libre.

El gran presidente del Grupo Silva no tenía por qué estar tan desocupado.

Mientras Isabela criticaba mentalmente a Elías por holgazán, él ya había llegado frente a ella. Era más alto, tenía una presencia imponente y, en ese momento, con el rostro serio y tenso, le causaba una gran presión.

—Tú... ¿por qué sigues aquí?

Isabela frunció el ceño y le preguntó:

—Elías, veo que andas muy desocupado últimamente. ¿Te estás haciendo pato en el trabajo?

—En un par de años la situación económica se pondrá peor, muchas empresas grandes no aguantarán. Deberían valorar que tienen trabajo, echarle ganas y ahorrar más dinero.

Ahorrar más dinero para que, cuando se divorciaran, le diera una parte a ella.

Elías extendió la mano y le dio un toquecito en la frente.

—¿Eres adivina o qué? ¿Cómo sabes que en dos años la cosa va a estar más difícil?

—Te dije que venía y tú te fuiste. ¿Me estás evitando?

—¿Eres un demonio, una bestia salvaje o un monstruo? ¿Por qué tendría que evitarte? No te des tanta importancia. Salí porque... ¡todo es tu culpa! Hubo doscientos millones flotando frente a mí y no los pude agarrar.

—¿Qué doscientos millones? ¿Fuiste a negociar un gran contrato? ¿Quién te tiene tanta fe como para invertir doscientos millones?

Si existía alguien así, no podía ser otro que Álvaro Morales.

Elías supuso internamente que Álvaro quería invertir doscientos millones en Isabela para tenerla cerca y ganar puntos con ella.

Álvaro, Álvaro... ¡y yo que pensaba que eras mi hermano! ¡Cómo te atreves a ir tras mi esposa!

—Ojalá alguien quisiera invertir doscientos millones, pero no es eso. Ay, doscientos millones... ¡doscientos millones!

Isabela no le dijo a Elías que Valeria la había buscado y que la oferta venía de ella.

Aún tenía la esperanza de que Valeria presionara a Elías para el divorcio.

Y más aún, esperaba que Valeria ayudara a esas admiradoras a meterse en su matrimonio para que Elías fuera el culpable. Así, cuando ella pidiera el divorcio, él no tendría nada que decir.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda