Perspectiva en tercera persona.
Samuel permanecía plantado sobre la superficie de la eminencia topográfica, desprovisto de estrechar la distancia de forma desmedida hacia la posición de la estela. En cuanto las encrucijadas de la batalla habían dado por concluida su marcha lunas atrás, él ya se había trasladado a esas latitudes con el firme propósito de rendir los correspondientes tributos fúnebres.
Si había tomado la determinación de escoltar los pasos de Laila hacia ese sector específico, se debió a que sus capacidades analíticas le permitieron identificar en la naturaleza de la joven idéntica y casi obstinada templanza inquebrantable que en los ayeres caracterizaba las acciones del General Conlay. Concediéndole el margen de tiempo necesario a sus capacidades, esa joven hembra lobo jamás se situaría en una jerarquía inferior a las glorias acumuladas por su padre.
En los ayeres, permanecía bajo la firme convicción de que el destino la guiaría de forma invariable a transitar por ese sendero marcial: erigirse en la loba Alfa más deslumbrante de las aulas de la Academia Moonlight, un estratega del porvenir investido con las facultades indispensables para coordinar las maniobras de grandes batallones en las trincheras.
Hasta que la joven adoptó de forma imprevista la determinación de tramitar su baja de la institución, agilizando las gestiones para formalizar un lazo con Holt, el líder de la Manada Ironclaw, habiendo esparcido ante el escrutinio internacional la versión oficial de que su loba carecía de potencial, confinada al estatus de una «sumisa Omega».
Sus criterios asumieron que ella había decantado sus preferencias en favor de las comodidades de la fortaleza y la crianza de los cachorros, desestimando las hostilidades de los frentes de guerra y los aullidos de la milicia. No obstante, su persona se había hecho presente en las líneas de Vagen…
¡Cinco jornadas con sus respectivas noches de trayecto ininterrumpido, sorteando las fronteras de tres demarcaciones territoriales hostiles con el único fin de aportar un informe de inteligencia que la plana mayor de la corte bien habría podido desestimar tachándolo de absoluta demencia! Semejante determinación resultaba de verdad encomiable.
Sin embargo, por alguna extraña arista que escapaba a su comprensión, a lo largo de ese reencuentro, se vio por completo privado de registrar en las facciones de su rostro aquella amplia y desbocada sonrisa que solía caracterizar sus andanzas en las aulas de la academia.
En su lugar, una impecable compostura marcial templada a base de sortear privaciones de una crueldad extrema gobernaba sus gestos, un sufrimiento cuyo nivel de tolerancia rayaba en lo doloroso.
Al margen de la profunda herida que significaba haber perdido a su padre y a sus cinco hermanos en las trincheras, ¿qué otros agravios severos se habían encargado de quebrantar su tranquilidad? ¿Acaso Holt se había tomado la libertad de infligirle tratos indignos bajo su sombra?
Semejante hipótesis provocó que el escrutinio de Samuel experimentara una parálisis glacial en una fracción de segundo. En los confines más profundos de sus ojos de un tono gris ahumado, un sutil destello característico de un lobo líder salvaguardando la integridad de su presa legítima comenzó a irradiar con brío de forma paulatina.
…
Mientras tanto en la Corte Real las bitácoras de guerra remitidas desde las líneas de Vagen se trasladaron de vuelta a las dependencias de la Corte Real valiéndose del esfuerzo coordinado de tres mensajeros de la raza de hombres lobo, habiéndose transmitido los folios de mano en mano a lo largo de tres jornadas consecutivas de trayecto.
En el preciso instante en que el Rey Alfa registró el nombre de Laila impreso en los reportes de bajas confirmadas, sus capacidades cognitivas experimentaron un efímero bloqueo debido a la sorpresa, procediendo de forma inmediata a comisionar brigadas con la misión de ejecutar un escrutinio detallado en las instalaciones de la fortaleza de la Manada Silvermoon.
¡Únicamente por vía de esa indagatoria logró tener conocimiento de que, la mismísima noche en que se había tomado la libertad de proferir severas reprimendas en su contra, Laila había burlado el confinamiento de forma silenciosa para marchar hacia el Campo de Batalla de Vagen con el único propósito de entregar la advertencia por sus propios medios!
Encarando las facciones de los turbados integrantes que restaban en las filas de la Manada Silvermoon, el monarca supremo se abstuvo de dictar sanciones penales en su contra. Por el contrario, un profundo júbilo se apoderó de sus gestos.
—Excelente, me parece una resolución perfecta. ¡Las destrezas que exhibe refrendan de forma contundente que encarna a la digna heredera del General Conlay!
De forma inmediata, se dio a la tarea de convocar a la plana de sus cuatro asistentes de rango Beta. Apelando a las directrices que regían la corona, custodiaba el amparo de cuatro suboficiales de dicha jerarquía con el fin de colaborar en la gobernanza y administración de los asuntos de la Corte Real. Uno de ellos, el Señor Merona, se vio rebasado por el llanto en cuanto asimiló los pormenores del parte informativo.

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