Entrar Via

¿Mi Alfa pretende tener dos Lunas? ¡Se acabó para mí! romance Capítulo 61

Perspectiva de Maris.

¿Dominación marcial de rango Alfa? ¡¿Emanando de las estructuras orgánicas de su fisonomía?! ¡¿Proveniente de las capacidades de Laila?! ¡Semejante escenario resulta imposible! Una ráfaga de energía de rango Alfa de una envergadura monumental, que desbancaba de forma absoluta cualquier variable de las cuales mis capacidades se habían anticipado a sopesar en mis análisis, arremetió de forma directa en contra de mi posición desde el frente con una velocidad pasmosa.

Las capas óseas de mis costillas dejaron escapar un quejido agudo debido a la opresión del peso de la energía… Laila… La hembra de rango Omega respecto a la cual las versiones oficiales del reino pretendían asegurar que su condición se restringía a la de una criatura desvalida y exenta de potencial, la identidad que requería del amparo de las redes de influencia de su consorte para salvaguardar su integridad, las trazas de cuyo pabellón nasal se caracterizaban por esparcir fragancias de una tenue e insignificante intensidad lunas atrás de forma cotidianas, permanecía plantada frente a mi ubicación en la actualidad en el patio.

Su envergadura de lobo bajo una fisonomía de dimensiones monumentales y pelaje de tonalidades argénteas blanquecinas se erigía con una rigidez impecable, desbordando una firmeza y un potencial descomunales en sus movimientos. Su presencia real destilaba una fijeza de tal magnitud que casi simulaba materia sólida susceptible de barajarse con la mirada en el entorno. La atmósfera misma de las instalaciones del patio de armas parecía experimentar un proceso de distorsión estructural en torno a sus trazas.

¡Se trataba de la descripción fidedigna de una dominación marcial de rango Alfa adscrita a las máximas jerarquías consanguíneas de la raza de hombres lobo de forma irrefutable! Un potencial imponente, dominante, gélido «las cualidades exactas que definen las destrezas de un estratega que ha consagrado su existencia a sobrevivir en medio de las carnicerías del frente de batalla».

Semejante vibración energética se veía por completo privada de ser objeto de falsificaciones estratégicas o manejos políticos de carácter artificial en las trincheras. ¡A menos que se hubiera dado a la tarea de ingerir aquellas sustancias farmacológicas proscritas por las cláusulas de los tribunales militares en los mercados negros del reino, elíxires químicos diseñados con el deliberado y bizarro propósito de forzar la manifestación de un espíritu de loba Alfa a expensas de la degradación orgánica!

Las consecuencias penales y orgánicas derivadas de incurrir en ese exabrupto clínico resultaban espantosas bajo cualquier diagnóstico médico legítimo. Consumía hasta el último remanente de tu potencial biológico, infligiendo laceraciones crónicas en las capacidades de tu mente, arriesgando incluso la posibilidad de conducir tus procesos cognitivos directo hacia los linderos de la demencia absoluta de por vida de forma irreversible.

¡¿Con el único fin de trepar en el escalafón militar accediendo al rango de mayor general, dinamitando la estructura del juego afectivo ante los ojos de Holt de forma intempestiva, para acto seguido propinar un descalabro definitivo en contra de las virtudes de mi persona, se había tomado la osadía de someter su organismo ante los efectos de semejante veneno químico de forma tan imprudente?!

—¡¿Te has dado a la tarea de ingerir elíxires farmacológicos proscritos por los tribunales militares?! —Clave los ojos en la coloración áurea de su mirada de loba, en un sutil intento por identificar las trazas de la demencia clínica o la flaqueza orgánica que de forma invariable acompañan los efectos de la sustancia en el semblante; no obstante, el escrutinio se vio privado de localizar anomalía alguna de las previstas en las instalaciones.

Esos ojos preservaban una quietud de verdad espantosa y desprovista de fisuras, custodiando una profundidad que se equiparaba a las capas heladas de un lago petrificado por el viento polar. Incluso un indudable destello de intenciones letales se dibujaba en la coloración de su mirada de loba con total nitidez.

¿Acaso su voluntad albergaba el anhelo inquebrantable de privarme de la existencia en este patio de armas? ¿A santo de qué se manifestaban semejantes ímpetus beligerantes en mi contra? ¿Es que sus redes de espionaje habían logrado desenterrar las evidencias materiales respecto a aquel pasaje específico del frente?

Negativo, semejante escenario resultaba inviable ante los hechos. Incluso Holt se encontraba en la completa ignorancia respecto a los pormenores de la trama todo este tiempo. Me había esmerado en resguardar el secreto bajo el hermetismo más estricto de mis pensamientos de forma permanente lunas atrás.

¿Bajo qué conceptos estratégicos contaría una Omega desvalida con las herramientas indispensables para desmantelar la ocultación…?

«¡Nos vemos compelidas a salvaguardar la firmeza de nuestra posición en el patio, Maris! ¡La claudicación se encuentra ausente de nuestros códigos!».

El rugido de Rhea, el espíritu de mi loba Beta, resonó en los confines de mi mente de forma imperativa. Al margen de que la estructura de sus cuatro extremidades registraran un sutil temblor debido a la opresión de la energía imperante en el ambiente añadió modulando sus palabras tácticas:

«¡Delega el control absoluto de los movimientos mecánicos del combate en mis capacidades! ¡Me encargaré de entablar la contienda recurriendo al uso de los amagos técnicos que mejor se adecúan a nuestra naturaleza en el frente de batalla!».

«¡Otorgo mi entero consentimiento ante tus maniobras tácticas!».

Dejé escapar una honda bocanada de aire de mis pulmones, obligándome a forzar las capacidades de mi organismo con el fin de ejecutar la transformación integral de mi loba Beta para articular una contraofensiva de consideración en el patio de armas a modo de correspondencia.

No obstante, en esa efímera fracción de segundo, Laila procedió a coordinar una arremetida veloz de forma imprevista directo en contra de mi posición de combate.

¡Bum!

Una intensa marea de dolor físico estalló en las estructuras de mi extremidad delantera en el preciso instante en que busqué bloquear la trayectoria de su embate valiéndome de mis propias defensas en el patio. La sensación física sugería que la pieza ósea de mi articulación había experimentado una fisura severa bajo el impacto.

¡El potencial que custodiaba su loba resultaba excesivo para mis capacidades de oponer resistencia! Sus garras se deslizaron desarticulando las hebras del pelaje de mis hombros con una soltura pasmosa e innegable. ¡Maldita sea la estampa de esa hembra; incluso bajo la premisa de que sus alcances encontraran su origen en el uso de venenos químicos, semejante nivel de fuerza individual superaba los parámetros de lo racional en la milicia!

Intenté coordinar una contraofensiva inmediata recurriendo al uso de mis mejores amagos en el combate de corto alcance, no obstante… en el preciso instante en que mis garras ejecutaron un movimiento de raspado a lo largo de los linderos de su cintura, la sensación táctil se percibió idéntica al acto de deslizar las piezas metálicas sobre la superficie de un cuero curtido de gran densidad que hubiera sido objeto de saturación por humedad para acto seguido verse petrificado bajo los influjos del viento polar.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¿Mi Alfa pretende tener dos Lunas? ¡Se acabó para mí!