Perspectiva de Laila.
—Desígnate a desglosarme las motivaciones estratégicas que sustentan tu prohibición de forma nítida.
En el preciso instante en que los vocablos abandonaron mis labios, mis capacidades cognitivas registraron que el tono de mis palabras asemejaba los desplantes caprichosos de una criatura inmadura y empecinada en su terquedad, es verdad.
Al fin y al cabo, mis conocimientos estratégicos desenterraban los motivos geopolíticos por los cuales me veía privada de la libertad de decretar su exterminio de forma fulminante en esta coyuntura, me constaba. No obstante, las ráfagas ardientes de la indignación y el dolor filial que carcomían las arcas de mi fuero interno se negaban a ralentizar su dinamismo en mis sentidos.
Apelando a los códigos sagrados de nuestra raza de hombres lobo, las afrentas de sangre se encuentran obligadas de forma legítima a ser saldadas recurriendo al tributo de los fluidos corporales del transgresor; semejante directriz se localiza esculpida en la estructura de nuestros propios huesos de forma indeleble.
Y verse compelida por las circunstancias a maniatar la furia de las garras inflige laceraciones en los linderos del orgullo inmensamente más dolorosas que cualquier herida de combate real recibida en las trincheras.
Había permanecido bajo la expectativa de que Samuel se daría a la tarea de proferir severas reprimendas en mi contra, recriminando mi alarmante carencia de contención en las almenas de las murallas, o que pretendería pulverizar mi descontento esgrimiendo una orden de carácter imperativo adscrita a sus facultades de mariscal en jefe de las huestes, es verdad.
No obstante, se abstuvo de conducirse bajo tales lineamientos militares. Se limitó a dejar escapar un hondo y pausado suspiro al amparo de las dependencias. En la fracción de segundo posterior, reorientó el foco de sus palabras fijando sus ojos de un tono gris ahumado en las facciones de mi rostro de forma perentoria.
El destello afilado e implacable que de forma invariable caracterizaba la fijeza de su escrutinio marcial se mostró en esta ocasión tamizado por un sutil matiz de indudable suavidad; una consideración reverente y piedad filial de alcances de verdad inéditos asomaban en su mirada.
—He registrado el arribo de los partes informativos remitidos por las redes de espionaje que me di a la tarea de comisionar con el fin de ejecutar un escrutinio detallado respecto a los pormenores que enmarcaron la masacre de la comunidad civil de la aldea en el pasado —declaró de forma pausada—. Los informes certifican de forma fidedigna que la cúpula militar del Reino Solantia se ha esmerado en sepultar las evidencias de la matanza bajo el hermetismo oficial más estricto de sus registros. Participaron ante el escrutinio internacional de las comunidades que la totalidad de los moradores de dicho distrito civil hallaron su fin de forma desventurada debido a los estragos de un siniestro de carácter accidental desatado por el fuego de las fogatas en las inmediaciones del asentamiento. Ningún ser remanente en las dependencias eludió las consecuencias del incendio. ¿Acaso tus capacidades cognitivas omiten registrar los alcances estratégicos de semejante ocultación institucional, Laila?
Permanecí sumida en un absoluto y hermético silencio de forma ininterrumpida. ¿Bajo qué aristas se definían las implicaciones de semejante maniobra geopolítica? Al fin y al cabo, confirmaba que la corona enemiga manifestaba una determinación inquebrantable para ocultar las verdaderas circunstancias de la afrenta.
«¡Garantizar que los pasajes denigrantes que enmarcaron las torturas y el posterior deceso del heredero legítimo al trono de Solantia en medio de la humillación permanecieran proscritos del escrutinio internacional por el resto de las lunas de su dinastía!». Al constatar la rigidez de mi silencio, Samuel reanudó el desglose de sus argumentos:
—Los alcances de la situación trascienden las fronteras del hermetismo oficial. El estratega militar encargado de coordinar las maniobras de las columnas del Reino Solantia en jefe en los frentes de este Campo de Batalla de Vagen, Silas Kincaid, encarna precisamente a la figura del tío del difunto príncipe heredero. Se encargó de agilizar el desplazamiento táctico de sus batallones hacia los linderos de este coto bélico. Existe la enorme probabilidad estratégica de que sus intenciones se orienten a coaccionar las decisiones de su propio monarca supremo con el único propósito de forzar el envío masivo de fuerzas de apoyo complementarias a las líneas de fuego a la brevedad.
»El blanco real de sus operaciones bélicas y de sus intenciones letales se restringe de forma exclusiva a consolidar la sujeción de la persona de Maris en las trincheras. De permitir que la existencia de Maris llegue a su fin bajo el amparo de tus propias garras en este patio de armas, en lugar de constreñir sus andanzas a comparecer ante los tribunales militares de nuestra corona para rendir cuentas de sus crímenes de guerra… Laila, me embarga un pavor inmenso ante la certeza de que las ráfagas de indignación y el odio de sangre que Silas Kincaid custodia en sus entrañas reorientarán el curso de sus arremetidas bélicas, decantando sus preferencias de exterminio hacia un blanco que se localice en un estado de absoluta desprotección logística ante sus fuerzas. Apelando a un ejemplo concreto de la región… La cuantificación de las 50 mil existencias civiles pertenecientes a las comunidades de hombres lobo desarmados que habitan en los interiores de la urbe amurallada de Simonne.
La totalidad de los agravios de sangre requerían de un conducto de desahogo de forma invariable en las trincheras. De verse Maris privada de la vida bajo el amparo de mis garras, la Corte Real de Solantia se vería desprovista de localizar un transgresor material al cual adjudicarle la responsabilidad penal de sus ofensas familiares.
Y en medio de semejante encrucijada crucial, existía el peligro inminente de que resolvieran perpetrar una carnicería integral en perjuicio de las poblaciones civiles a modo de correspondencia histórica de nueva cuenta. En los interiores de las dependencias de Simonne, se localizaban cincuenta mil lobos regulares desprovistos de armamento militar para salvaguardar su integridad física.
—En la actualidad, sopesando las evidencias de la ecuación militar, ¿tus capacidades analíticas logran identificar los motivos reales que impulsaron mis maniobras para frenar la trayectoria de tus garras en el patio de armas? —inquirió Samuel manifestando firmeza.
—¡Negativo! ¡Mis pensamientos se niegan a otorgar la menor validez a tus argumentos institucionales! —bramé de forma intempestiva elevando el tono de mi voz, en un sutil intento por resguardar los fragmentos de mi orgullo herido en la estancia.

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