Perspectiva de Holt.
—¡Maldita sea tu estampa, Ashley! ¡¿Bajo qué conceptos jurídicos pretendes sustentar tu renuencia a facilitarme la aplicación inmediata de ese elixir de regeneración biológica veloz?! ¡¿Es que tus capacidades visuales se ven imposibilitadas para constatar que las laceraciones orgánicas infligidas en mi anatomía me causan un malestar de tal crudeza que me veo privada de las fuerzas mínimas indispensables para mantener la postura erguida en esta camilla de campaña?!
Las exclamaciones de Maris eran emitidas concentrando el volumen de sus cuerdas vocales con total aspereza en dirección al personal de sanadores de lobos del campamento militar, exhibiendo unas facciones cuyo semblante se deformaba en muecas de absoluta frustración de forma constante.
No obstante, la oficial encargada de gestionar los insumos médicos del sector, Ashley Hood, se limitó a clavar sus ojos de forma glacial en su semblante previo a manifestar su veredicto con total desapego:
—Semejante prohibición emana de forma directa de las directrices imperativas promulgadas por el puño y letra del Príncipe Vance. Sentenció que tus capacidades sobreestimaron de forma alarmante tus verdaderas destrezas individuales al formular una demanda de desafío directo en contra de la Mayor General Conlay. Tomando en consideración que tus laceraciones físicas encuentran su origen legítimo en medio de ese exabrupto en el patio de armas, las ordenanzas militares nos prohíben de forma terminante dilapidar los recursos logísticos y suministros médicos del ejército en favor de tu curación.
—¡Maldita sea! Semejante mariscal de porquería encarna a un ser dotado de una…
Maris inició una andanada de impertinencias y maldiciones de gran sonoridad en la estancia, no obstante, procedió a maniatar el flujo de sus palabras en la efímera fracción de segundo previa a transgresión de los límites.
Exhibir desplantes que desacreditaran la autoridad real del Príncipe Samuel Vance constituía una falta de gravedad que acarrearía la imposición inmediata de severas sanciones corporales por vía de los oficiales de disciplina en el campamento. Clavó sus ojos ambarinos en las facciones de mi rostro de forma desesperada:
—Holt, te ruego por la solemnidad de nuestra unión que te des a la tarea de agilizar la recolección de una porción de elíxires de cicatrización veloz valiéndote de tus redes de influencia en el frente. Las arremetidas ejecutadas por las garras de Laila han infligido daños de gran consideración en mis estructuras orgánicas. De verme compelida a depender de forma exclusiva de los factores de regeneración biológica natural de mi loba Beta, recobrar la plenitud de mis capacidades físicas requerirá de un plazo mínimo de 10 jornadas consecutivas de postración ininterrumpida.
—Me parece una resolución adecuada; coordinaré las gestiones a la brevedad.
Asentí con la cabeza exhibiendo una rigidez marcial en mis gestos al tiempo que agilizaba los movimientos mecánicos con el fin de brindar soporte físico a su anatomía, escoltando sus pasos de vuelta hacia las dependencias de su búnker de campaña.
A lo largo del trayecto por las calzadas del sector, el grueso de los milicianos regulares que cruzaban nuestras posiciones de combate se daba a la tarea de clavar miradas que destilaban un franco desprecio y repulsión marcial en nuestras trazas, eludiendo guardar las formas decorosas que exige la cortesía militar.
Ahora y en las fracciones de segundo subsecuentes, me fue posible registrar el eco de sus murmullos y tertulias privadas con total nitidez entre las filas:
—Las dotes marciales que distinguen las acciones de la Mayor General Conlay de verdad se sitúan en una jerarquía inalcanzable ante los ojos de los detractores. Jamás en el transcurso de mis campañas mis capacidades visuales habían registrado una dominación de rango Alfa poseedora de semejante nivel de potencia individual en medio del patio de armas de forma fidedigna. ¡Con justa razón las crónicas de la capital ensalzan sus virtudes considerándola la digna heredera de las glorias del General Conlay!
—Tus aseveraciones se alinean estrictamente con la pulcritud de los hechos. De haberse visto desprovista de haber devengado condecoraciones de primer nivel reales apelando al valor de sus propios esfuerzos en las trincheras, ¿bajo qué lineamientos institucionales habría procedido la corona a agilizar su elevación de rango al estatus de Mayor General con semejante nivel de presteza en medio de las hostilidades del frente de batalla?
—Camarada, me causa una profunda deshonra haber depositado la validez de mis pensamientos en las difamaciones formuladas por la General Duffy de forma tan ingenua en las lunas previas. ¡Se dio a la tarea de esparcir infamias y calumnias entre los búnkeres de campaña, pretendiendo asegurar ante las huestes que la Mayor General Conlay se había internado en las líneas con el único propósito mezquina de disputarse el control de los machos de la milicia!
—Sopesando las evidencias de la jornada, mis criterios concluyen sentenciando que la naturaleza de la General Duffy destila cualidades sumamente cínicas y desprovistas de filtros morales mínimos en sus andanzas. Sus dotes físicas se localizan en una jerarquía de alarmante incompetencia en el combate, al tiempo que las capacidades de sus fauces escasamente se restringen a proferir insultos de baja calaña en perjuicio de la reputación ajena de forma permanente.
En las fases iniciales del trayecto, registrar semejantes juicios de valor del vulgo cruzando los pasillos de las instalaciones despertaba un sutil brote de indignación en mis pensamientos, es verdad.
No obstante, conforme mis capacidades cognitivas se daban a la tarea de sopesar el trasfondo de las argumentaciones con la debida madurez, me vi obligado a admitir que las aseveraciones del batallón se encontraban exentas de albergar el menor asomo de error ante los hechos.
Me había esmerado en participarle de forma explícita a Maris en las jornadas previas que las trazas biológicas de Laila correspondían de forma fidedigna a las virtudes de una loba de rango Alfa, conminándola a abstenerse de propiciar altercados en su contra de forma imprudente.
No obstante, sus principios manifestaron una renuencia absoluta a someterse al filtro de la prudencia marcial. Se empecinó en redondo en formalizar un tratado de desafío directo cuyas cláusulas de desproporción penal rayaban en lo ridículo en el frente de batalla.
Asimila en la actualidad las consecuencias de tus exabruptos. Al margen de que sus capacidades logren cosechar condecoraciones de gran envergadura en medio de los combates del asalto definitivo de la campaña en el porvenir, semejante logro carecerá de validez para figurar inscrito en los folios oficiales del ejército de forma irreversible. Y sumado a eso…
—Mis capacidades eludieron la derrota en esta jornada, Holt —articuló Maris de forma imprevista, estrechando la sujeción de mi diestra con una firmeza desmedida de forma intempestiva. Clavé el escrutinio en las facciones de su rostro, constatando que los ojos de su semblante se encontraban anegados por las variables del llanto—. ¡Holt, te juro por el honor militar que mis fuerzas eludieron sucumbir en medio de la contienda! ¡De haber contado mi persona con el amparo de redes de influencia de gran envergadura o portar sangres ilustres de cuna noble en mis venas equivalentes a las de su estirpe, ten la certeza de que mis capacidades se habrían alzado con la victoria en el patio de armas! ¡Me niego en redondo a asimilar este descalabro bajo los lineamientos de la normalidad institucional!
»La totalidad de estas contrariedades encuentran su origen legítimo en el hecho de que la precariedad de mis antecedentes históricos familiares se sitúa en una jerarquía de alarmante desventaja geopolítica frente a los privilegios que adornan el porvenir de Laila, sumado al detalle de haberme visto privada de contar con la guía tutelar de un estratega militar de primer nivel entrenando mis dotes desde los ciclos de mi más tierna infancia de forma personalizada. De haber establecido las directrices del combate partiendo desde idénticas líneas de salida de forma equitativa para ambas naturalezas, mis fuerzas se habrían alzado con el triunfo de forma categórica.
Fijé mis ojos en las líneas de su semblante, modulando mis palabras de forma pausada y revistiendo el tono de una profunda seriedad marcial al sentenciar en el búnker:
—Maris, un descalabro en el patio de armas constituye una derrota confirmada al margen de los antecedentes históricos de las partes. Te resulta indispensable desestimar la estructuración de argumentos para justificar tus desatinos en tus días.

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