Perspectiva de Maris.
¡Maldita sea la estirpe de Laila! ¡Maldita sea la jerarquía del Príncipe Vance todo este tiempo! ¡En el preciso instante en que se dieron a la tarea de coordinar el diseño estratégico del asalto a las murallas, mis capacidades cognitivas desenterraron la certeza de que se abstendrían de conferirle metas de consideración a mis batallones de forma deliberada!
¿Permanecer confinada bajo el amparo de las dependencias de la retaguardia de las líneas? ¿Bajo qué conceptos estratégicos contaría mi persona con las credenciales mínimas indispensables para devengar condecoraciones oficiales de la corona marchando en esas posiciones de rezago?
Es verdad que los folios contables de mis méritos históricos se encontraban en el estatus de las cero unidades confirmadas debido a las cláusulas de aquel maldito tratado del patio de armas, me constaba de forma nítida en mis pensamientos; pero me veía compelida por las circunstancias a comisionar un exabrupto de gran espectacularidad con el único fin de ratificar el valor real de mis destrezas ante los ojos de Holt de una vez por todas.
A lo largo de las lunas más recientes, la totalidad de los milicianos adscritos a las filas del campamento militar se deshacían en murmullos y tertulias privadas, pretendiendo asegurar de forma descarada que Holt arrastraba el peso del remordimiento quebrantando su orgullo, ansiando de forma desesperada restablecer la armonía conyugal con la naturaleza de Laila en el porvenir.
¡Me niego en redondo a permitir que semejante anomalía afectiva se consolide en mi perjuicio de por vida! Apretaba las mandíbulas con vehemencia implacable al tiempo que clavaba mis ojos ambarinos en las trazas de aquella loba de tonalidades argénteas blanquecinas batiéndose en las almenas de la muralla fortificada. ¡Que las hojas del detractor se encarguen de segar su existencia en medio de los combates de esta campaña de forma definitiva! ¡Maldita sea su estampa!
—¡¿Maris?! ¿Bajo qué motivaciones ocultas pretendes justificar tu presencia en estos sectores de la línea de fuego de forma tan imprudente? ¿Acaso las directrices imperativas del Mariscal Vance omitían estipular con absoluta claridad que tu obligación legítima era permanecer en la retaguardia escoltando las maniobras del General Myker en comunión con las tropas regulares todo este tiempo?
Holt se encargó de registrar la presencia de mi silueta entre las filas, agilizando el paso con el fin de atenazar mi extremidad superior de forma impetuosa, interrogándome, exhibiendo unas facciones cuyo semblante denotaba una alarmante zozobra marcial.
—¿Qué trascendencia real pretendes que le adjudique al acto de permanecer inerte resguardada en la retaguardia de las líneas de fuego? —Contraje el entrecejo denotando un profundo descontento en mis gestos al encarar su escrutinio—. Te reiteré mi postura de forma categórica lunas atrás: mi único anhelo inquebrantable es proveer a tus capacidades de los elementos necesarios para devengar condecoraciones oficiales en este frente de batalla. Los méritos militares vinculados a consolidar la soberanía sobre esta urbe amurallada en el asalto definitivo custodian la jerarquía de mayor valor ante los ojos de la corona.
»Nos resulta inaceptable permitir que Laila en comunión con el contingente de sus aliados de la academia consoliden la incautación de la totalidad de las elogios del reino de forma gratuita. Y de mayor relevancia aún para mis aspiraciones: en las lunas del porvenir, durante tu comparecencia oficial ante las máximas dignidades del Rey Alfa en la corte de la capital, contarás con las facultades legales fidedignas para hacer mención explícita de mis alcances en las trincheras, certificando que mi loba Beta se encargó de liderar el embate de la arremetida por sus propios medios.
—No obstante, tus determinaciones se encuentran desprovistas de alinearse con los lineamientos de la ordenanza, incurriendo en una falta al quebrantar las directrices de la comandancia de forma tan intempestiva —articuló Holt, exhibiendo un semblante sumamente desencajado, estando a un paso de perder la cordura marcial debido a la indignación.
Me resultó por completo imposible contener las recriminaciones de mis pensamientos, interponiendo mis argumentos en el diálogo de forma tajante:
—¿Acaso las variables de tus temores pretenden significar que mi presencia en este sector te causa descontento debido a que mis maniobras se interponen con tus intenciones ocultas de entablar contacto con las atenciones de Laila de forma privada?
Holt elevó el tono de su voz en medio de las calzadas de forma perentoria:
—¡¿Bajo qué conceptos racionales pretendes justificar semejante sarta de impertinencias en este búnker?! ¡Lidiamos con las dinámicas de un frente de guerra verdadero en toda la extensión de la palabra! ¡Nuestras capacidades escasamente se limitan a coordinar las operaciones del asalto a las murallas de forma solidaria!
—¡Las variables del porvenir desvelarán la autenticidad de tus afirmaciones! ¡¿Acaso nuestras propias andanzas en el pasado de la campaña anterior distaron de guardar idéntica coincidencia geopolítica, habiendo entablado contacto en medio de las trincheras de las líneas de fuego en un principio?! —reviré de forma fulminante denotando agresividad.
—¡Maris! ¡Tus desplantes rebasan los límites de la…!
—¡Suficiente, Holt! Admitiré ante tus ojos que mis palabras se han conducido rozando los linderos de la desmesura en esta jornada, es verdad, pero tus propios desatinos y silencios han impulsado mis capacidades hacia esa encrucijada de forma invariable. Carezco del menor deseo de seguir dilapidando neuronas enfrascándome en discusiones conyugales de baja calaña en este instante en las trincheras. Dispongo de un contingente masivo de detractores a los cuales infligir el exterminio por mis propios medios. Te reiteré mi postura de forma inquebrantable: marcharé tras la estela de tus desplazamientos, garantizando devengar condecoraciones oficiales en beneficio de tus arcas de forma legítima.
»¡Al margen de que la naturaleza de Laila sea revestida bajo el concepto de una loba de rango Alfa ante el escrutinio de las huestes, ten por seguro que sus principios se verán por completo privados de transferirte el menor registro de sus méritos contables de forma conyugal de por vida, al tiempo que las capacidades de mi loba Beta se desviven entregándote la totalidad de sus logros de forma incondicional!
Tras sentenciar aquello con total nitidez, desmantelé la presencia de Holt de mis pensamientos por completo, eludiendo clavar el escrutinio en sus facciones, arremetiendo en una carrera veloz hacia el frente escoltando las maniobras de los combatientes de mi entera confianza.
No logré prolongar la marcha hacia el frente gran distancia en los perímetros cuando las piezas de la diestra de Holt procedieron a afianzar la sujeción de mi extremidad superior de forma impetuosa de nueva cuenta.
—¡¿Acaso la demencia clínica ha devorado las capacidades de tu mente de forma definitiva en esta jornada?! ¡Las maniobras destinadas a asaltar las murallas de una urbe fortificada de esta envergadura se encuentran obligadas a dar fiel cumplimiento a los lineamientos de un diseño táctico minuciosamente estructurado por fases logísticas! ¡Conducir tus actos bajo parámetros de semejante imprudencia escasamente contribuirá a propiciar un volumen de bajas confirmadas estériles e innecesarias entre las filas de las tropas de forma alarmante!

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