Capítulo 104 No la soltó después de esa cachetada; al contrario, la sujetó con más fuerza y puso el teléfono frente a su cara para desbloquearlo.
Revisó sus chats y tras deslizar la pantalla un buen rato sin encontrar nada, la miró de reojo y buscó en los contactos. Escribió "Julián" y apareció su contacto.
Adrián le tiró el celular y rio con desprecio.
—¿Qué escribiste que tanto te avergüenza? ¿Lo borraste todo? ¿Ni siquiera dejaste la solicitud de amistad?
Olivia sí había borrado el historial porque mencionaban lo de su viaje, y para no buscarse problemas, deslizó el dedo y eliminó todo el chat.
—¡Contéstame! —le reclamó él.
Olivia solo asintió.
—¿Qué significa eso? —Él se le acercó con una mirada muy pesada.
—Que lo borré; sí lo borré —respondió ella, sosteniéndole la mirada con calma, sin intención de negarlo.
Eso lo enfureció más, pero se estaba controlando. Se notaba que su ira se transformaba en una sonrisa burlona.
—¿Lo borraste? ¿Y todavía tienes el descaro de decírmelo así? ¿Qué fue lo que borraste?
Ella, en cambio, le dedicó una sonrisita.
—¿No te parece que estás haciendo el ridículo? Si lo borré fue precisamente para que no lo supieras, y ahora vienes a preguntarme qué decía. Obviamente no te voy a decir.
—Olivia... —Adrián apretaba los puños, respirando con dificultad.
Era de esperarse. El señor Vargas siempre había tenido el camino libre desde que fundó Graph Corporation y llegó a la cima sin esfuerzo. Siempre era él quien daba las órdenes; ¿quién se creía ella para llevarle la contraria de esa forma?
—¡Te estás pasando! —dijo él soportándose el coraje —. Si no me matan mis enemigos en los negocios, ¡tú me vas a matar de un coraje algún día!
Bajó la voz para que su abuelita no escuchara, así que sus palabras sonaron como un susurro al oído.
—En serio que... ¡me equivoqué contigo! —De un movimiento la rodeó con los brazos, la cargó y salió de ahí a toda prisa.
Cuando la abuelita salió, se encontró con esa escena.
Adrián fingió que lo habían interrumpido y puso cara de pena.
—Abuelita... nosotros... no estábamos haciendo nada...
Era la primera vez que Mercedes los veía en un momento tan íntimo, o más bien, era la primera vez que alguien los veía así. Aunque fue a la fuerza, Olivia se ruborizó.
La abuelita rio al verlos.
—No se preocupen. Ya vamos a comer, iré a poner la mesa.
En cuanto Mercedes entró a la casa, él le agarró el brazo con fuerza.
—Te voy a enseñar que no hay que morder la mano que te da de comer.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...