Entrar Via

Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 105

Capítulo 105 Olivia no se detuvo a pensar qué quería decir exactamente con eso. En esos días, sus arrebatos eran más frecuentes y, de vez en cuando, lanzaba amenazas, pero ella no sentía que tuviera motivos para asustarse.

Si alguien siente miedo o tiene dudas, es por amor, solo porque esa persona le importa.

Durante los primeros cinco años de su matrimonio, su mayor miedo era que Adrián no se enamorara de ella.

Ahora, la realidad le demostraba que, de hecho, jamás la había amado.

Parecía que llegar a ese punto tampoco era para tanto; ella tampoco lo amaba ya.

Al final, ella también era capaz de dejar de quererlo.

Durante la comida, no pasó nada fuera de lo común.

Él tenía buen apetito. Se comió los camarones a la diabla que la abuela preparó como le gustaban. Hasta mezcló lo último de salsa con su comida para limpiar el plato. Al terminar, se tomó un tazón de caldo de camarón y se recargó en el respaldo de la silla, luciendo más que satisfecho.

—Ni en el restaurante más caro del mundo preparan unos camarones tan ricos como los suyos, abuela — comentó él.

Aunque sonara exagerado, había algo innegable: le encantaba la sazón de la abuela.

—Por eso tiene que aceptar venirse a vivir con nosotros. A usted le gusta cuidar plantas, y compramos una casa con un patio enorme. Va a poder sembrar todo lo que quiera en los dos jardines.

—Su casa es muy elegante, y yo solo haría un desastre con mis plantas. —Rio la abuela—. Cuando tengan invitados importantes, les va a dar pena que vean todo eso.

—¡Claro que no! Se está imaginando cosas. ¿No dicen que los abuelos son el mayor tesoro de una familia?

Olivia y yo queremos que esté con nosotros. Además, cuando tengamos bebés, vamos a necesitar su ayuda.

Al escuchar eso, a Olivia le tembló la mano y derramó un poco de su caldo. El líquido se le fue chueco y no podía dejar de toser.

Adrián, sentado a su lado, le dio unas palmadas en la espalda. Al ver que tenía la cara roja por la tos, bajó la mirada hacia ella.

—Ya llevamos cinco años casados y sigues pareciendo una niña. Hasta te ahogas al comer.

Abuela, no sé qué sería de ella si yo no estuviera.

Y como él no preguntaba, ella no tenía intenciones de decirle nada.

Era mejor así; lo ideal era cortar cualquier lazo que los uniera.

Se tragó el resto de sus palabras. En ese momento, le llegó un mensaje al celular. Era el doctor, disculpándose porque apenas había terminado sus visitas a domicilio y venía de regreso, por lo que iba a demorar un poco.

"No se preocupe, doctor. Sigo en Santa María, así que también me tomará un rato llegar".

Santa María era el pueblo donde vivía la abuela en ese momento.

En cuanto el médico leyó eso, le contestó: "Entonces no hace falta que venga a la clínica. Estoy a diez minutos de Santa María. Mándeme su ubicación y voy a hacerle la acupuntura allá".

Olivia miró a Adrián, sintiéndose frustrada. Todo indicaba que no estaba pensando irse ese día. ¿Por qué Paulina no lo llamaba para llevárselo de una buena vez?

Ya no había manera de ocultarle lo de la acupuntura.

Ya fuera que el doctor viniera a la casa o que ella insistiera en ir a la clínica, era imposible esquivar a Adrián.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)