Capítulo 127 Nadie sabía mejor que Olivia cuánto la odiaba Beto y lo cruel que podía llegar a ser. Después de lidiar con esa gente todo este tiempo, ya había perdido la cuenta de cuántas veces se había dicho a sí misma que no podía creerlo. Pensaba que ya había visto el límite de su descaro, pero jamás se imaginó...
Jamás se imaginó que Beto se atreviera a decir algo tan bajo: ¿que haber salvado a Adrián hace cinco años había sido solo un teatro para obligarlo a casarse con ella?
A veces, cuando la furia llega a su límite, surge una extraña serenidad. Olivia miró a Adrián. Aunque había comprobado una y otra vez que él jamás la defendería, en ese momento necesitaba hacerle una pregunta.
Si en serio él pensaba lo mismo que Beto... entonces ya no se trataba solo de que ella hubiera sido una ingenua, sino de que, ese día, le habría ido mejor salvando a un perro.
-Adrián, ven acá -ordenó, poniéndose de pie sin moverse de su sitio, con una mirada totalmente seria.
Él, que estaba sentado junto a Paulina, levantó la cabeza para verla.
-¡Adri, no vayas! -intervino Beto, actuando casi como el vocero de Paulina.
Adrián y Olivia se sostuvieron la mirada por un momento. Tras un breve silencio, él se levantó y caminó hasta quedar frentea ella.
Ella observó al sujeto que tenía enfrente, el mismo por el que había arriesgado la vida y sacrificado una pierna.
-¿Tú también crees eso? -preguntó con aparente calma.
Adrián no dijo nada.
-¿Tú también...? -insistió ella, clavando sus ojos en los de él-. ¿También crees que yo le prendí fuego a la sala de juntas de tu empresa para hacerme la víctima? ¿Y también crees que hace cinco años me tiré debajo de un auto para salvarte solo para obligarte a casarte conmigo, y que por eso me quedé coja?
Adrián desvió la mirada, como si algo lo hubiera incomodado por dentro.
-¡Dímelo, Adrián, dímelo en la cara! -le exigió ella, levantando el mentón. Por primera vez, sintió que él no era tan imponente como siempre había creído.
Adrián tragó saliva un par de veces antes de responder.
-Olivia, en serio, no deberías llevar las cosas a este extremo. Somos esposos, ¿por qué no podemos hablar las cosas con calma? Actuar así solo te hace daño a ti misma...

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