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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 450

Con gesto de fastidio, Nico ya se disponía a regresar a su oficina cuando sonó el intercomunicador. Era la recepcionista para avisarle a Adrián que un abogado, en representación de Paulina, exigía ver al señor Vargas.

Nico estaba indignado.

—¿Y ahora qué quiere? ¿Que encima pagues la fianza?

Nico ya había empezado a aceptar la realidad de haber sido traicionado por su mejor amigo y por alguien a quien consideraba como una hermana. Y una vez que lo aceptó, el cariño que les tenía se convirtió en pura rabia; le dolía más que si cualquier otro empleado hubiera traicionado a la empresa.

Así que ahora Nico odiaba a muerte a Beto y a Paulina.

Adrián, en cambio, sonrió con tristeza y le indicó a la recepcionista:

—Que pase.

—i¿ Todavía lo vas a recibir?! —Nico no daba crédito.

—Escuchemos qué tiene que decir —respondió Adrián.

Nico decidió quedarse y se plantó a un lado. Adrián lo miró un par de veces.

—¿Y tú qué sigues haciendo aquí?

—¡Porque no vaya a ser que hagas alguna estupidez!

—respondió Nico con convicción.

—¿Cómo crees? ¿No pagué ya un precio suficiente por mis estupideces? —Adrián volvió a sonreír con amargura.

Nico se quedó firme junto a él con cara de "no me fío de ti, así que aquí me quedo para vigilarte".

El abogado subió enseguida. Al entrar, le extendió la mano a Adrián.

—Señor Vargas, mucho gusto.

Luego vio a la persona parada detrás de Adrián y vaciló, sin saber si debía hablar frente a un tercero.

—Diga lo que tenga que decir. El señor Vargas no toma todas las decisiones solo. Y puede ir a decirle a Paulina, de parte de Nicolás Padilla, que en lo que respecta a ella, yo decido —dijo Nico. Podía no ser el más astuto, pero tras años en el mundo de los negocios tenía el instinto suficiente para leer a la gente, y supo exactamente lo que el abogado estaba pensando.

El abogado entendió quién era. Paulina le había dicho que, si Adrián se negaba a ayudar, buscara a un directivo Ilamado Nicolás Padilla: era más accesible que Adrián.

que...

—Así que quiere que le paguemos los honorarios, ¿

no?—Nico volvió a interrumpirlo.

—Bueno... —Abordar el tema económico sin rodeos era un poco incómodo, pero en realidad ese era el motivo de su visita, así que respondió—: Como Paulina está en el centro de detención, no puede acceder a sus cuentas, por lo que quería pedirles que actuaran como representantes legales.

—No tiene dinero, se lo digo de una vez —afirmó Nico, que conocía a Paulina mejor que nadie. Con lo derrochadora que era, el dinero que Adrián le dio se lo gastó hacía mucho.

El abogado no salía de su asombro. Era la primera vez que le tocaban "familiares" así.

—Abogado, no sé cómo se apellida, así que lo llamaré

abogado. Nosotros no somos sus familiares, ni vamos a actuar como representantes, ni vamos a dejarnos tomar el pelo. Porque nosotros somos las víctimas —dijo Nico con seriedad—. Que ella quiera contratar un abogado es asunto suyo, pero que a nosotros no nos vuelva a buscar.

Nico hizo un gesto hacia la puerta, invitando al abogado a retirarse.

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