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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 446

Ella supuso que se refería a la casa que le preparó a su hermana, y preguntó sin pensarlo mucho:

—¿En qué escuela está Fiorella?

—Ay, esa niña tiene mil intereses: le gusta bailar, le gusta pintar, cambia de opinión a cada rato. Al final se inscribió en una escuela de artes plásticas—dijo Julián—. Tú ve a clase, en la noche paso por ti.

Cuando mi hermana se entere de que estás aquí, se va a poner feliz.

Olivia asintió con una sonrisa.

—¡Claro que sí!

No le dio más vueltas al asunto y se fue al salón llevando el ramo de flores.

Al terminar las clases de la mañana, pensó que no podía llegar con las manos vacías a una casa ajena.

Fue a una pastelería cercana que le habían recomendado, encargó un postre y también algunas flores, y por la tarde pasó a recogerlos antes de que Julián llegara.

Pero no fue él quien apareció, sino Fiorella.

Llegó dando saltitos. Al verla quiso lanzarse a abrazarla, pero casi aplasta el pastel que Olivia llevaba en las manos. Por suerte se dio cuenta y frenó

Hazlo sufrir un buen rato! ¡Que no crea que solo con su presencia ya la hizo! —insistió Fiorella una y otra vez.

Olivia no supo cómo reaccionar. ¡Nada de eso tenía sentido!

Pero lo que la dejó muy asombrada fue descubrir que la casa de Julián estaba justo al lado de la suya. Los separaba apenas la cerca del jardín, y el manzano ya tenía frutos; con solo pararse de puntitas, Julián podía estirar la mano y alcanzar las manzanas del jardín de Olivia.

Cuando entraron, Julián salió a recibirlas con las mangas enrolladas y un delantal puesto.

—Mi hermana me puso a cocinar, por eso ella pasó por ti. —Sonrió.

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