Capítulo 129 Beto se levantó de un salto de la silla, furioso, у señaló a Olivia mientras le gritaba:
-¿Te robaste los videos de seguridad de la empresa?
¿O instalaste cámaras a escondidas? ¡Eso es ilegal!
Olivia sonrió.
-Primero que nada, lo que vi en las grabaciones no afecta los intereses de la empresa ni revela ningún secreto. Si crees que cometí un delito, ¡denúnciame! Y segundo, jes todo lo contrario! ¡Esos videos protegen a la compañía! Soy accionista y casi me queman viva en una sala de juntas. No solo mi vida estuvo en peligro, sino que la empresa sufrió daños materiales graves. Creo que, dadas las circunstancias, instalar cámaras en los puntos ciegos es bastante razonable, ¿no? Supongo que nuestro gran director ejecutivo no tiene ninguna objeción.
Miró a Adrián. En su mente seguía resonando la conversación que acababan de tener.
"¿Entonces crees que te salvé hace cinco años solo para engañarte y que te casaras conmigo?" "Sí".
Ese "sí" tan rotundo y tajante le había caído como un rayo, y el dolor aún le punzaba sin parar.
Se llevó una mano al pecho para intentar calmar esa presión y sonrió.
-¿O el señor Vargas tiene algún secreto que quiere encubrir?
Porque sí, ella también era accionista.
Cuando se casaron, Adrián le regaló el diez por ciento de las acciones de Graph Corporation, aunque en realidad ella nunca se había involucrado en los asuntos de la empresa.
Y no era por falta de ganas. La compañía que Adrián, Beto y los demás habían levantado juntos tenía una especie de barrera invisible que ella jamás podría cruzar.
La cara de Adrián todavía tenía marcada la cachetada que le había dado. Los cinco dedos se le notaban, y los rasguños sangrantes que le dejaron sus uñas resaltaban demasiado en sus facciones perfectas.
¿Le estaría doliendo en ese momento? Si no, ¿por qué tenía los ojos tan rojos?
Pero, ¿qué era lo que le dolía?

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