Capítulo 147 Adrián se rio un poco, era obvio que no le creía.
—Entiende esto, solo se sienten celos cuando hay amor —dijo Olivia mirando el techo con la mirada perdida, recordando a aquel chico que soplaba hojas bajo el gran roble, a esos jóvenes comiendo pan de muerto—. Yo ya no te amo.
En su interior solo sentía una ligera amargura, una especie de despedida para aquella chica ingenua que amó durante doce años. Era como decirse a sí misma: "Hola, Olivia de hace doce años. Hoy te digo que te equivocaste de persona, pero ya corregí el error".
—¡Qué necia eres! —Adrián seguía sin creerle y le revolvió el cabello—. Me voy a bañar.
Él se levantó de la cama y fue al baño, mientras Olivia se acomodaba para dormir.
Le llegó un mensaje; era Daniela.
Ella estaba por regresar de un viaje de trabajo y la invitaba a comer cuando tuviera tiempo.
Olivia se puso a hablar con ella.
En realidad, habían sido compañeras de asiento varios semestres en la preparatoria y se llevaban muy bien. Durante la universidad siguieron en contacto, e incluso después de casarse con Adrián, Daniela le escribió un par de veces para invitarla a salir, pero Olivia siempre se negaba.
Daniela le preguntó:
"¿Por qué dejaste de salir en ese entonces? Tampoco volviste a hablar con nadie de la escuela. ¿Adrián era tan celoso que no te dejaba?" Olivia le respondió:
"Claro que no".
Casi ningún compañero de la preparatoria sabía que Olivia se había lastimado la pierna. No los había invitado a su boda y, después de casarse, tampoco los volvió a ver. La mayoría solo se enteró de su matrimonio por los rumores.
Ahora que iba a verse con Daniela, pensó que lo mejor era contarle la verdad para no asustarla. Le explicó que tenía un problema de movilidad, pero no quiso entrar en detalles sobre el motivo.


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