Capítulo 151 —Si hubiera sabido lo que sé hoy, me habría esforzado más en la preparatoria en lugar de saltarme tantas clases —dijo alguien.
—Si hubiera sabido que yo también le gustaba, no me habría acobardado el día de la graduación. Me le habría declarado. ¡No puedo creer que perdimos tantos años! —comentó otrо.
—Si pudiera empezar de nuevo, definitivamente no viviría arrimada en la casa de nadie —agregó Daniela.
Los borrachos siempre dicen la verdad. El alcohol sacaba a flote su lado más sensible. Por un momento, a todos se les llenaron los ojos de lágrimas; al recordar su paso desde la adolescencia hasta estar a punto de cumplir los treinta, todos sentían algún tipo de arrepentimiento.
—¿Y tú, Olivia? —le preguntó alguien— ¿De qué te arrepientes más? Si pudieras regresar el tiempo, ¿qué harías diferente?
Ella seguía con la copa en la mano. Su mirada lucía un poco vidriosa por culpa de la bebida.
En su mente apareció la imagen de las flores de cempasúchil de aquel Día de Muertos, brillando como si fueran pequeñas estrellas.
Sonrió.
—Si pudiera empezar de nuevo...
En ese preciso momento, la puerta del cuarto privado se abrió. Adrián estaba parado en el umbral.
—¡Me comería sola todo el pan de aquel Día de Muertos en segundo de preparatoria! ¡No le compartiría a nadie! —continuó ella.
¿Sería por culpa del alcohol? La tristeza en su interior se multiplicó infinitamente, una pesadumbre que le llenó el pecho, haciendo que hasta respirar le costara trabajo.
Respiró hondo y levantó la cabeza. Bajo la luz tenue del lugar, distinguió a la persona que estaba en la entrada.
Era Adrián.
A un compañero le hizo mucha gracia su deseo.
—Olivia, ¿pues qué tenía de bueno ese pan?
Cuéntanos para que se nos antoje.
—¿Sí, lo comprabas en alguna panadería famosa? ¿Ya cerró o qué? —preguntó otro.
Al escucharla, sus excompañeros pensaron que hablaba de algún pan artesanal de un local antiguo que ya había cerrado y que jamás volvería a probar.
Olivia no le quitaba los ojos de encima a Adrián. El alcohol empezó a hacerle efecto en los ojos, provocándole un ardor que le nubló la vista con lágrimas.
—No era de ninguna marca conocida. Lo hacían en mi casa cuando era niña —respondió.
Solo vine a recoger a mi esposa y me toca manejar.
—¡Pues pide un taxi por aplicación!
Adrián se rio.
—No se va a poder. Mírenla nada más, ya emborracharon a mi esposa. Si yo también tomo, ?
quién la va a cuidar?
Olivia estaba algo borracha, pero seguía escuchando todo con claridad y sabía lo que estaba pasando. Sin embargo, por culpa del alcohol, actuaba sin filtros y no se contenía. Su primera reacción fue empujar a Adrián hacia un lado mientras murmuraba:
—No quiero que me cuides. Hazte para allá.
Su rechazo fue instintivo, igual que sus palabras.
—Olivia, en serio estás muy tomada. Ya vamos a casa —le dijo Adrián, intentando cargarla.
—No me quiero levantar, no me quiero ir a casa... —se quejó ella, forcejeando para soltarse de su abrazo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...