Capítulo 161 Era Julián.
Olivia no se lo esperaba para nada. Se sorprendió bastante al verlo.
—¿Cómo supiste que estaba aquí?
Julián sonrió.
Olivia lo entendió; seguro Carmen se lo había comentado.
—Vengo en representación de todo el grupo para verte —dijo Julián con una sonrisa—. Me dieron una gran responsabilidad, ¿sabes?
Olivia también rio. De hecho, ni siquiera conocía a todos los miembros de la gira, pero los amigos con los que había coincidido siempre la trataban con mucho cariño.
—¿Cómo fue que te golpeaste la cabeza? —preguntó Julián al ver el vendaje que llevaba.
—Ay, el piso del baño estaba muy resbaloso y me descuidé por un segundo.
No quería dar demasiados detalles. Los problemas de su casa no eran algo de lo que se sintiera orgullosa.
Julián le había traído fruta. Eran unas cerezas frescas de temporada, rojas y jugosas. A Olivia le encantaban.
Los dos se pusieron a hablar mientras comían las cerezas. Hablaron sobre la gira por Europa, desde el repertorio hasta el itinerario. Ella lo escuchaba con los ojos brillantes de emoción.
Era algo que en el fondo deseaba con toda su alma.
Ya no podía bailar, pero el simple hecho de volver a ese ambiente la llenaba de alegría. Ese era el lugar al que pertenecía.
Cuando Adrián llegó a la habitación, la puerta estaba entreabierta. A través del espacio, lo primero que notó fue el brillo en los ojos de Olivia. Al fijarse mejor, se dio cuenta de que la persona a la que miraba con tanto entusiasmo era Julián.
Se quedó parado en la entrada un buen rato, pero ella ni siquiera notó su presencia. Seguía hablando muy animada con Julián, gesticulando y riendo a carcajadas.
Adrián empujó la puerta con enfado y se paró junto a la cama.
Olivia arrugó la frente. ¿Qué hacía él ahí? Claro, como no le había contestado el celular, seguro había Ilamado a Rosa.
Él llevaba una bolsa de papel en la mano con el logo de un restaurante muy famoso y carísimo.
Dejó la bolsa sobre el buró sin decir una sola palabra.
Habían pasado por el mismo dolor, las mismas alegrías y tristezas, y conocían los aplausos y los triunfos. Estaban en la misma sintonía.
Adrián, en cambio, estaba fuera de ese mundo.
Él no entendía absolutamente nada de lo que hablaban. Ni siquiera conocía los términos técnicos que usaban, como saltos en segunda, sissonnes, mariposas o patadas con giro. Jamás había escuchado sobre eso.
Estaban tan metidos en la conversación que Olivia hasta golpeó el colchón de la risa y exclamó:
—¡Sí, exacto! Cuando me ponían a dieta me daba tanta hambre que me daban ganas de morder el colchón.
Adrián puso cada vez peor cara. Como veía que no tenían intención de callarse, decidió correr a la visita.
—Julián, esto es un hospital. Te pido que guardes silencio.
Olivia pensó que su actitud era demasiado grosera.
—¡Adrián! —le reclamó en un tono más serio—. Yo fui la que se emocionó de más con la conversación y perdí la noción de dónde estábamos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...