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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 180

Capítulo 180 —¡Adri! ¿Tanto te gusta este adorno de madera? — preguntó Paulina con tono ofendido, como si Adrián la hubiera engañado.

Adrián no dijo nada.

Olivia se rio desde el asiento delantero.

—Ese collar es de madera fina, es un amuleto tallado a mano para que a Adrián le vaya bien y esté protegido.

—Madera fina... —murmuró Paulina—. ¿Es... es muy caro? Adri... perdóname.

Siempre era lo mismo: con los ojos rojos y llorosos, sin importar lo que pasara, parecía que ella era la principal víctima.

Paulina se volteó para disculparse con Olivia.

—Olivia, perdóname, no sabía que fuera algo tan valioso. Pensé que era un simple pedazo de madera...

Ella la miró con una sonrisa.

—Ah, ¿sí? ¿No acabas de decir que el dinero no importa y que la intención es lo que cuenta? ¿Por qué le haces el feo al pedazo de madera ahora? ¿Eso no es un buen detalle? ¡Hasta está tallado a mano!

Paulina puso una cara de mayor sufrimiento, como si estuviera a punto de colapsar.

—En serio no sabía que lo habías tallado tú. Si lo hubiera sabido, jamás lo habría quitado. Cuando lo bajé, Adri tampoco me dijo nada, así que pensé que era cualquier pedazo de madera. Perdón...

—¿Cómo crees que nuestro gran director ejecutivo colgaría cualquier pedazo de madera frente a sus ojos? ¡Obvio tiene un significado especial! —Olivia miró a Adrián y contuvo una sonrisa; él ya se estaba hartando.

—Ya basta, dejen de hablar las dos —las interrumpió Adrián, arrugando la frente.

Por Olivia no había problema, en realidad no le gustaba hablar con ese par. Pero Paulina no pensaba igual; a fuerza quería seguir hablando con ella.

—Adri... ¿no será un regalo de aniversario que te dio Olivia? Entonces... entonces me equivoqué. Deja quito mis cosas y vuelvo a colgar el adorno de madera. — Después de decir eso, volvió a disculparse con ella—:

Olivia, perdón, te juro que no sabía que fuera tan importante...

—Pau, ya no digas nada —la detuvo Adrián de nuevo.

Seguramente estaba a punto de regañarla. Y todo por Paulina.

Pero Adrián no debía olvidar un pequeño detalle: jél todavía necesitaba un favor de ella!

Olivia lo miró con calma, manteniendo una ligera sonrisa.

Al final, se tragó el resto de sus palabras. Con muy mala cara, sentenció:

—De ahora en adelante y hasta que terminemos lo que vinimos a hacer, ¡ninguna de las dos va a decir una sola palabra!

Olivia sonrió, mientras a su mente llegaban recuerdos del pasado.

En aquel entonces, al igual que Paulina, ella también tenía la gran ilusión de colgar un amuleto en su auto para desearle que llegara a salvo a todos lados. Por eso, había conseguido un dije de esmeralda para que lo trajera ahí.

Nunca pensó en quitar las cosas que ya estaban en el auto; solo quería colgarlo a un lado, pero él la rechazó.

En ese momento, él le aclaró: "No necesito más adornos en mi auto. Quiero que sea mi espacio personal. Además, mi abuela es la persona más importante para mí y no quiero que las cosas de nadie más estén junto a las suyas".

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