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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 190

Capítulo 190 Adrián la miró fijamente durante un buen rato, un poco más convencido.

—¿En serio no estás enojada? —preguntó.

—¡En serio que no! —respondió Olivia—. Cada vez que digo que no estoy enojada, no me crees.

—Olivia, Pau...

—Ya lo sé. Es la persona más, pero más importante.

Te dio luz en el momento más oscuro de tu vida y te ayudó en los últimos días de tu abuela, haciéndole compañía. Si yo tuviera a alguien así en mi vida, también lo valoraría muchísimo. Como ahora la está pasando mal, es normal que la cuides —recitó Olivia, repitiendo sus palabras como si fuera una lección aprendida.

—Qué bueno que lo entiendas —dijo él.

Olivia notó cómo él parecía suspirar de alivio al escuchar que "lo entendía". La situación le resultó tan ridícula que no pudo evitar reírse.

—Me voy a cambiar de ropa. Salte, por favor —pidió.

Solo faltaban tres días.

Cada día que pasaba la ponía más nerviosa, y a esa cara que tenía enfrente, cada día soportaba menos verla.

Él, en cambio, sonrió.

—¿A dónde vas a ir que te necesitas cambiar?

—A la clínica.

—Te llevo —ofreció él.

Olivia lo pensó un momento para no levantar sospechas.

—Está bien —aceptó.

Se puso ropa cómoda, tomó su bolso y salió con él.

Al subirse al auto, notó que aquel adorno de madera estaba colgado ahí de nuevo.

—Vaya, ya lo colgaste otra vez—comentó.

Adrián asintió.

—Sí. Pau dijo que espera que me proteja, junto con la bendición de mi abuela.

Olivia asintió también.

—Mmm, qué bueno.

Adrián le miró la cara para asegurarse de que no estuviera molesta.

—Olivia, ojalá hubieras sido tan comprensiva en el pasado como lo eres ahora —dijo.

Así que, al salir de la clínica, compró dos porciones de comida cerca de ahí. Ni siquiera pidió un taxi por aplicación; prefirió quedarse en la banqueta esperando a que pasara un taxi libre.

Por suerte no tardó en conseguir uno, y le indicó al chofer que la llevara a un hotel.

Ahí era donde se estaba quedando Mercedes.

Olivia subió y se dirigió a la habitación de su abuela.

Al abrir con la tarjeta, se sorprendió al ver que Vianney también estaba ahí.

—¿Qué haces aquí? —Olivia cerró la puerta.

Como tenía miedo de que sus papás las rastrearan, Olivia ni siquiera se había atrevido a usar su identificación ni la de su abuela para reservar en el hotel. Había ido a la tienda de Vianney para pedirle de favor que rentara la habitación a su nombre.

Pensó que ella solo le haría el favor y se iría, no esperaba que se quedara todo el tiempo.

—Estaba preocupada. Además, como la habitación está a mi nombre, pues mejor me quedo a dormir.i Con un hotel tan bonito, salgo ganando! —bromeó Vianney con una sonrisa.

Olivia le dedicó una sonrisa también.

—Te causé demasiadas molestias.

En el fondo, le sorprendía bastante. Al principio, solo conocía a Vianney por venderle artículos de lujo de segunda mano; era una simple conocida. Sin embargo, sus caminos se habían cruzado de manera inesperada, y todo apuntaba a que seguirían coincidiendo mucho más en el futuro.

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