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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 204

 Capítulo 204 —Dijiste que Beto cuidara bien de Pau, que la amabas con locura, pero que en esta vida tenías que hacerte responsable de mí. —Olivia seguía divirtiéndose con la broma de hace un momento y no dejaba de sonreír.

—¿Eso es todo? —Adrián la miró fijamente.

—Eso es todo. ¿Qué más creías que habías dicho? ¿Te remuerde la conciencia? —Olivia lo miró con una sonrisa.

—No, para nada. —Él desvió la mirada un instante.

—Ahí lo tienes, entonces déjame seguir viendo mi programa. —Le apartó la mano.

—¿No estás enojada? —Él estudió su sonrisa con detenimiento.

—¿Por qué habría de enojarme? Este programa es muy gracioso. —Tras decir eso, volvió a carcajearse.

Sin embargo, la distracción le duró poco. Adrián la abrazó, le sujetó la nuca y la apoyó contra su hombro.

—Olivia, ¿cuándo regresa la abuela?

—¿Por qué? —preguntó ella. En su interior, las alarmas se encendieron. "¿Ya sospecha algo?", pensó.

—¿Qué te parece pasado mañana? Tendré unos días libres a partir de entonces. Podríamos llevar a la abuela de viaje, lo habíamos acordado, ¿no? — propuso él.

—Este... luego lo vemos. Aún no es seguro qué día regresará.

"¿En serio es tanta casualidad?", pensó Olivia. En efecto, ella tenía un viaje planeado con su abuela, pero en esos planes él no estaba incluido.

—¿Con qué amiga se fue a pasear? ¿Por qué se fue tantos días? —preguntó, con un tono que incluso mostraba cierto resentimiento.

—A ver, es mi abuela, ¿por qué suspiras tú?— cuestionó ella.

—¿Tu abuela no es la mía también? —Adrián se levantó—. Ya no te molesto más. Tengo que ir a la oficina, hay asuntos importantes que atender.

Olivia, por su parte, siguió concentrada en su programa y se rio a carcajadas una vez más.

—Hoy no tengo tiempo de prepararte el desayuno.

Pide algo a domicilio. —Se bajó de la cama, se cambió de ropa a toda prisa y se fue.

Olivia esperó a que se fuera para hacerle una videollamada a su abuela. Mercedes acababa de regresar del restaurante del hotel tras desayunar y se veía llena de energía, lo cual la dejó mucho más tranquila.

Sin embargo, ella también tenía que levantarse a comer algo.

Rosa seguía internada en el hospital, así que la despensa estaba vacía. En cuanto a las botanas, solo le quedaba una bolsa de papitas.

Sin contar ese día, aún le quedaban dos más. Si no pensaba salir para nada, tendría que abastecerse de comida.

Por lo tanto, abrió la aplicación para pedir a domicilio, compró provisiones suficientes para tres días y luego se levantó para arreglarse y cambiarse de ropа.

Media hora después, le sonó el celular, su pedido ya estaba en la planta baja.

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