Capítulo 23 Las caras de Adrián y Paulina eran un poema; un espectáculo digno de verse.
En el fondo, Olivia seguía teniendo miedo. Le aterraba mostrar su cojera frente a tanta gente, le aterraba que murmuraran sobre su pie. Pero se había prometido a sí misma que no podía seguir escondiéndose en las sombras como un ratón asustado por la luz. Y mucho menos ahora. Al ver las expresiones de Adrián y Paulina, supo que no tenía ninguna razón para retroceder.
-¡Olivia!
Carmen, con el corazón encogido por verla así, se acercó personalmente y la tomó del brazo, dándole el apoyo físico y emocional que tanto necesitaba.
Mientras tanto, su esposo, la persona que se supone debía ser la más cercana a ella en el mundo, estaba sosteniendo la mano de Paulina, sirviéndole de soporte a ella, que parecía a punto de desmayarse.
Los invitados, todos amigos de Ramiro y Carmen, eran gente educada y con clase; ninguno miró el pie de Olivia con desprecio, pero su cojera era un hecho innegable.
Julián se acercó y se colocó al otro lado de Olivia.
Junto con Carmen, la flanquearon como dos guardianes, protegiéndola.
-Ella es mi compañera, por eso la maestra Carmen y yo buscamos esa clínica -dijo Julián con una sonrisa tranquila-. Señor Vargas, ¿no le da curiosidad saber cómo se lastimó?
Adrián mantuvo una sonrisa tensa y una compostura rígida.
-Supongo que eso es un asunto privado de la señorita. No es necesario que lo sepamos. Quizá ella tampoco quiera revivir malos recuerdos -dijo, pero su mirada estaba clavada en Olivia, lanzándole una advertencia silenciosa para que no dijera estupideces.
Olivia fingió no verlo, pero Julián no se detuvo.
-Al contrario. Estoy seguro de que cuando todos sepan la verdad, se sentirán muy orgullosos de ella.
La mirada de Julián barrió la cara de Adrián, como quien no quiere la cosa, pero con toda la intención del mundo. -Fue por salvar a alguien.
Y, por supuesto, Julián también lo sabía. Por eso, él continuó hablando:
-Mi compañera se casó después de dejar los escenarios. Escuché que su esposo es justamente la persona a la que salvó. Se Ilama...
Al escuchar que el nombre estaba a punto de salir de la boca de Julián, Adrián entró en pánico. Cuando iba a interrumpir, Julián arrugó la frente, fingiendo confusión.
-Rayos, se me fue el nombre...
Adrián exhaló, aliviado. A Olivia le pareció que esa reacción de Adrián era lo más patético que había visto en su vida. Pero entonces, Julián sacó su celular, lo revisó un par de veces y luego clavó la mirada en Adrián.
-Qué raro... En este video de la boda de mi compañera, el novio es idéntico al señor Vargas. ¿No creen?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...