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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 238

Capítulo 238 Olivia volvió a la habitación de puntillas, con cuidado de no despertar a la maestra Carmen. Para su sorpresa, ella seguía despierta, inclinada sobre un cuaderno y escribiendo sin parar.

—Maestra, ¿todavía trabajando? —preguntó Olivia, empapada en sudor.

—¡Ay, ve a bañarte ya, no vayas a resfriarte! ¿Cuánto tiempo llevan bailando? —exclamó Carmen al verla.

—¿Usted sabía que fui a bailar? —preguntó Olivia con algo de vergüenza. Era una de las discípulas preferidas de Carmen, y pensar en cómo bailaba ahora le daba pena.

—Por supuesto —respondió la maestra con una sonrisa cálida—. Fui a verlos. Ustedes tres estaban ensayando una coreografía nueva.

Olivia se turbó aún más.

—La forma en que bailo ahora...

—¡Bailas muy bien! —la interrumpió Carmen—. La danza es técnica, sí, pero también es expresión de lo que uno lleva por dentro. Es la libertad de bailar cuando el alma lo pide, y el valor de caerse mil veces y volver a ponerse de pie. ¡Bienvenida de vuelta!

—Maestra... —Olivia quiso abrazarla, pero al verse empapada en sudor, se contuvo.

—Primero voy a bañarme —añadió.

—Que yo sigo un rato más. —La maestra Carmen sonrió y volvió a concentrarse en su trabajo.

Cuando Olivia salió del baño, Carmen ya estaba terminando. Intercambiaron unas palabras y ambas se recordaron mutuamente que debían descansar.

Pero Olivia no podía dormir.

El día había sido demasiado intenso para dejarlo ir así.

Abrió las fotos que Valentina le había tomado y las contempló largo rato. La chica de las imágenes le resultaba familiar y al mismo tiempo extraña, pero era sin duda la versión de sí misma que más amaba.

Las palabras de Carmen, de Valentina y de Julián seguían dando vueltas en su cabeza. Al final, tomó una decisión: publicó en Facebook aquella foto y escribió una sola línea:

"Ya lo decidí".

Sí. Ya lo había decidido.

No importaba si podía seguir bailando o no: ese gran espectáculo de danza, lo iba a hacer realidad.

Rodrigo: "Yo tengo la boca muy limpia, gracias. Estoy adorando a nuestra diosa con el corazón más puro. El que debería limpiarse eres tú, después de todo lo que han andado haciendo por ahí a escondidas".

Adrián: "Más te vale que seas tan duro como hablas".

Rodrigo: "¡Si tienes agallas, ven! ¡A ver si mis puños son más duros que tu boca!" Adrián: "¡Espera! ¡Acabo de bajar del avión!" Olivia encontró todo aquello ridículo y eliminó la publicación.

Enseguida le llegó un mensaje de Adrián. Le mandó la foto de la publicación y la confrontó:

"Dime qué fue lo que decidiste. ¿Qué decidiste con ese tal Julián?" Si quería saber qué había decidido, ya se enteraría cuando llegara a casa.

Los mensajes de Adrián siguieron llegando con una frecuencia y una insistencia sin precedentes en cinco años.

"Ya estoy en Altabrisa. Tienes dos días para volver a casa, o no te quejes por las consecuencias".

"Sé que no me vas a contestar, pero que quede claro:

¿quién te mantiene? Sin mí no serías capaz de sobrevivir. Si sigues así de caprichosa, vas a terminar suplicándome entre lágrimas".

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