Capítulo 256 La enfermedad de Adrián fue fiel al dicho: llegó como un alud.
Pensó que con los medicamentos que le había dado Rosa y una vez que la fiebre bajara, estaría bien. Pero cuando volvió a acostarse, se quedó dormido sin darse cuenta, y al caer la noche la fiebre regresó con toda su fuerza.
Más medicamentos, más fiebre, más medicamentos.
Así, entre idas y venidas, pasaron tres días. Al cuarto, la fiebre no volvió.
Técnicamente ya estaba mejor, pero había adelgazado y se sentía vaciado, sin energía.
Y ni pensar en ir a la oficina en esos días.
Durante ese tiempo, Paulina, Beto y los demás siguieron con sus conversaciones en el grupo como si nada; a veces le escribieron aparte preguntando por qué había desaparecido.
No quería que se preocuparan, así que no mencionó que estaba enfermo. Solo les dijo que de todas formas estaba de vacaciones, que se estaba quedando en casa unos días descansando y resolviendo algunas cosas.
Al quinto día, recibió una llamada.
Era el taller de una marca de ropa; preguntaban si hablaban con el señor Vargas. Las prendas de otoño de confección artesanal que la señora Olivia había encargado meses atrás ya estaban listas, y querían saber cuándo sería conveniente: podían enviárselas o entregarlas en persona, pero primero necesitaban confirmar si había algo que ajustar.
Olivia siempre se había encargado de su ropa. Él sabía que trabajaba principalmente con un taller de diseño a medida y también con una segunda marca de ropa lista para usar, pero los detalles, cómo hacía los pedidos, qué solicitaba, eran un territorio que nunca había pisado. Él solo ponía el dinero.
La persona del taller añadió:
—Como el celular de la señora Olivia ha estado fuera de servicio y tampoco hemos podido localizarla, y ella nos dejó su número para estos casos, esperamos que disculpe la molestia.
—¿Es ropa de hombre o de mujer? —preguntó Adrián.
—De los dos. Son prendas que la señora Olivia encargó a principios de año; acaban de terminarse todas.
Adrián miró la hora. En Europa todavía debía ser de noche; Olivia probablemente seguía durmiendo.
—Entonces paso ahora a verlas —dijo.
De todas formas, no tenía nada que hacer. Llevaba cuatro días en cama.
—Perfecto. ¿Le podemos enviar la dirección por mensaje de texto?
Pero él nunca había accedido. Siempre con la misma respuesta: que le daba igual, que no tenía tiempo, que estaba ocupado...
¿Cómo podría decirle a esa asistente que no era que no hiciera falta hacer ajustes, sino que él jamás se había probado ni una sola prenda?
Aunque, en efecto, ninguna le había quedado mal.
—¿Ocurre algo, señor? ¿Hay algo que no le convenza?
—preguntó la asistente.
—No, nada —respondió. Giró de un lado al otro; le quedaba perfecto.
—Aún quedan algunos conjuntos más... —La asistente se disponía a traerle el resto para continuar.
—No hace falta, envuélvalos que me los llevo —dijo.
Se quitó el saco, pero la manga quedó atrapada en el gemelo de la camisa.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...