Capítulo 257 —Yo me encargo —se apresuró a decir la asistente.
Una vez que le retiró el saco, Adrián reparó en que las mancuernillas de la camisa eran de zafiro: dos piedras de calidad y talla excepcionales.
—Son muy originales estas mancuernillas —dijo él.
La asistente se rio. —La señorita Olivia tiene un gusto excepcional. Nosotros también quisiéramos colaborar con ella; le pedimos que nos cediera los derechos del diseño de las mancuernillas, pero no quiso.
Adrián arrugó la frente. —¿Cómo dices? ¿Ella diseñó las mancuernillas?
—Así es —dijo la asistente con una sonrisa—. Todos los broches de sus camisas son diseños propios de la señorita Olivia. En la que usted trae puso estas de zafiro; aquí hay otros dos pares: uno de diamantes rosas y otro de diamantes amarillos. La última vez que un cliente vio el par de diamantes amarillos, se empeñó en llevárselo, ipero eso cómo iba a ser posible! La señorita Olivia los escogió específicamente para esa camisa. Y ella les puso nombre: Azahar Estelar.
Adrián miró las Azahar Estelar y de pronto comprendió por qué llevaban ese nombre.
La mayoría de sus mancuernillas eran de platino con piedras preciosas y diamantes; estas, en cambio, usaban oro. Incluso reconoció la técnica: filigrana. La había visto antes porque, por esa época, Paulina estaba obsesionada con las joyas de oro en estilo antiguo.
Filigrana de oro formando diminutas flores de cinco pétalos, cada una envolviendo un diamante amarillo.
El trabajo era extraordinariamente delicado; hasta el broche trasero era una pequeña cadena de flores de azahar.
—Por cierto —añadió la asistente—, la señorita Olivia también mandó hacer un vestido para combinar con las Azahar Estelar. Mire.
El único vestido que Olivia había encargado era de un amarillo azahar, con diminutos racimos de flores de azahar bordados a mano por toda la tela; en el centro de cada flor, un pequeño diamante.
Relucía con una belleza extraordinaria.
—Este vestido de gala queda perfecto para el Día de Muertos —dijo la asistente con una sonrisa.
—Guárdenlo todo —dijo Adrián. Sintió una incomodidad que no supo explicarse.
—Sí, señor.
Mientras la asistente terminaba de empacar, alguien entró al estudio.
La asistente sonrió. —Marco vive absorto en el diseño; a veces le llega una idea y se encierra en el estudio para no perderla.
¿Eso era una disculpa? Adrián suspiró, tomó la ropa y salió.
Definitivamente no pensaba volver a poner un pie en ese taller.
Lanzó la ropa al asiento trasero del auto, subió y arrancó rumbo a casa.
En ese momento, en su casa, solo estaba Mía.
Era el quinto día de ella en el departamento. Lo que comenzó con timidez y miedo había dado paso a una adaptación paulatina; seguía siendo muy obediente y discreta. Salvo cuando ayudaba a cocinar, a limpiar o a la hora de comer, casi no salía al área de la sala y se quedaba en el cuarto de servicio de Rosa haciendo tarea o leyendo.
En ese momento, el señor Vargas había salido y su mamá había ido a recoger la ropa de la lavandería.
Estaba sola en casa, enfrascada en su libro dentro del cuarto de servicio, cuando escuchó que alguien abría la puerta. Creyó que era su mamá y salió a ver.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...