Entrar Via

Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 258

Capítulo 258 Era una mujer a quien no conocía.

En cuanto entró, empezó a llamar con voz melosa y coqueta:

—Adri, Adri...

Paulina llevaba días sin ver a Adrián. Beto y ella lo habían invitado a salir en dos ocasiones y él se había negado las dos veces, así que al final decidió ir a su casa a buscarlo.

Pero cuando entró, no había rastro de Adrián. Solo una niña delgada y pequeña.

—¿Quién eres tú?

Paulina no recordaba que hubiera nadie en el entorno de Adrián que no conociera. ¿Sería alguien de la familia de Olivia?

—Soy Mía. ¿Y usted es...?

En realidad, desde el primer momento Mía no había sentido ninguna simpatía por esa mujer, pero estaba viviendo en casa ajena y no podía permitirse ser descortés.

—¿Mía? ¿Y eso qué? ¿Qué relación tiene con Adrián? — Paulina se sentó en el sofá como si la casa fuera suya.

—Soy la hija de la empleada del señor Vargas — respondió Mía con la misma cortesía de siempre—.¿ Viene a ver al señor Vargas?

—¿La hija de la empleada? —Paulina lo repitió despacio ¿La hija de doña Rosa?

—Así es. —Mía asintió.

Entonces Paulina lo recordó: ¡Rosa le había plantado cara una vez! Era igual que Olivia, de la misma madera, las dos igualmente detestables.

Se rio con desprecio.

—¿La hija de la empleada también vino a quedarse?¿ No tienen vergüenza?

Mía enrojeció, paralizada por el miedo.

—Es... es que el señor Vargas me dijo que me quedara aquí.

—¿El señor Vargas? —Paulina lo dijo con retintín—.

Tráeme un vaso de agua.

Mía dudó un instante y luego fue obedientemente a buscar el agua.

Llenó un vaso de vidrio y se lo ofreció con las dos manos.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)