Capítulo 263 —¿Chica? ¿Que no sabe comportarse? —Marco rio con desprecio.
—¿Qué quieres decir con eso? ¿Vas a discriminar a una mujer por su edad? —Paulina, que por fin había encontrado un punto débil en Marco, volvió a levantar la voz.
Marco sonrió con desprecio.
—Como diseñador que se respeta, la edad para mí es un punto a favor. La belleza que deja el paso del tiempo no le pide nada a la juventud. Puedo hacer que una mujer de noventa años luzca elegante.
Volvió a reírse brevemente.
—Señor Vargas, mejor llévese a su niñita de aquí. Yo no tengo filtro para hablar, así que váyanse antes de que empiece a ponerme tóxico.
El énfasis deliberado que puso en "niñita" ya era en sí una crueldad.
Adrián era por naturaleza orgulloso y altivo; la actitud de Marco representaba una ofensa seria para él. Pero a sus espaldas, Paulina le jalaba la ropa, así que se forzó a sonreír.
—Señor Vega, fui yo quien habló de más. Pero ya sea con clientes frecuentes o nuevos, siempre hay una primera vez, ¿no? Olivia también pasó de ser clienta nueva a clienta frecuente.
—Tiene razón, señor Vargas —respondió Marco con una sonrisa—. De hecho, sí acéptamos nuevos clientes. Pero tenemos ciertos requisitos para eso.
—i¿Qué requisitos?! —Paulina asomó la cabeza desde detrás de Adrián, arrogante. Al escuchar que se trataba de requisitos, se le quitó el miedo. No era más que dinero, ¿qué otra cosa podía ser? Y si algo le sobraba a Adrián, era precisamente eso.
Marco puso una sonrisa cada vez más descarada.
—Nuestro requisito es que nos caiga bien.
Dicho eso, se fue escaleras arriba entre carcajadas, con su café en la mano.
Paulina, furiosa, le gritó a su espalda:
—i¿Qué quieres decir con eso?!
La asistente se plantó al pie de la escalera de caracol.
—Disculpen, señor Vargas, señorita. Lo que el señor Vega quiso decir es, precisamente, que no le caen bien.
Paulina se sobresaltó, sin saber si aquello era un cumplido o un reproche. Pero enseguida reaccionó:
—No, Adri, lo que me molesta es no haber sido más agresiva. Dejé que un tipo así te humillara...
—No pasó nada. Vamos, te llevo a tu casa —dijo Adrián, y subió al auto.
Paulina no sabía qué pensar de lo que había pasado.
No tenía idea de qué sentía Adrián al respecto, así que no se atrevió a hacer más escándalo. El camino de regreso transcurrió sin mayores incidentes.
Adrián no solo la llevó a su casa, sino que se quedó a comer con ella antes de irse. Ya en su propia casa, lo primero que vio fue la ropa.
Para entonces ya eran más de las dos de la tarde.
Adrián calculó la diferencia de horario: allá ya era de mañana, pero no sabía si Olivia estaría despierta...
Le tomó una foto a la ropa y se la envió a Olivia:" Llegó esta ropa y me llamaron a mí para la entrega. ¿ Me podrías decir qué contestarles?"

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...