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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 262

Capítulo 262 —¿Qué? —Paulina estalló—. ¿Olivia? ¿Con qué dinero va a comprar la ropa de ustedes? ¿Sabes quién está detrás de Olivia? ¡El señor Vargas! ¡Sin él, ella no es nadie!

La asistente sonrió con amabilidad.

—Por supuesto, lo sabemos. La señorita Olivia es la esposa del señor Vargas.

Paulina se creció todavía más.

—¿Lo sabes y aun así no le permites al señor Vargas encargar ropa? ¿Tienes idea de quién es él? Es la nueva élite de Altabrisa, el director ejecutivo más joven de una empresa que cotiza en bolsa. Si él quisiera, podría comprar toda esta tienda.

La asistente asintió con una sonrisa.

—Lo sabemos.

—¿Lo saben y aun así me tratan con esa actitud? ¿Ya no quieren hacer negocios? —Paulina se volvía cada vez más altanera y prepotente.

La asistente miró a Adrián y luego a Paulina.

—Por supuesto que sabemos quién es el señor Vargas, y también sabemos que la señorita Olivia y él están casados. Pero dígame, ¿quién es usted?

—Yo... —La sonrisa satisfecha de Paulina ni siquiera había terminado de formarse cuando esa pregunta la dejó paralizada. Se le congeló el gesto y bajó considerablemente la voz—. Yo... yo soy su amiga...

La asistente se limitó a sonreír con cortesía y no dijo nada más.

El mensaje era más que claro: no le iban a confeccionar nada.

—A ver, ustedes dicen que solo atienden a clientes frecuentes, pero yo soy amiga del señor Vargas, así que indirectamente soy clienta frecuente, ¿no?—gritó Paulina, furiosa.

—Disculpe, señorita —dijo la asistente con una sonrisa contenida—. La definición de cliente frecuente la determinamos nosotros.

—¿Qué? No son más que un taller de costura. ¡No es para tanto! —le dijo Paulina—. ¡Te advierto que toda la ropa de esta tienda junta no vale ni lo que el señor Vargas...!

No alcanzó a terminar la frase porque Adrián la interrumpió.

—Pau, yo me encargo. —Adrián se colocó delante de ella, interponiéndose entre ella y la asistente—. Los clientes frecuentes alguna vez fueron clientes nuevos, y si un cliente frecuente trae a un amigo, ese amigo también se convierte en cliente frecuente, ¿no es así?

La asistente mantuvo su sonrisa profesional.

—Así es, aceptamos amigos que nos presenten nuestros clientes frecuentes.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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