Capítulo 274 Olivia sintió una amargura indescriptible que le subía desde el pecho.
Todo el mundo creía que Adrián podía hacerla feliz.
Todos, menos el propio Adrián y esa gente a su alrededor que era igual que él.
El amor no se puede forzar.
Le tomó cinco años entender eso.
Incluso podía aceptar que Adrián no la amara. A fin de cuentas, cuando lo salvó aquella vez, no pensó en nada; se lanzó movida únicamente por el impulso del momento.
En una fracción de segundo así, en el filo entre la vida y la muerte, ¿quién tiene tiempo de pensar? ¿Quién podría, como Adrián suponía, estar calculando cómo usar ese rescate para obligarlo a casarse con ella?
Al recordar que así era como él interpretaba sus intenciones, el dolor volvía a apretarle el pecho.
Si no la amaba, bastaba con decírselo.
Habérselo dicho cinco años atrás, y ella no habría pedido nada. En cuanto sanara, habría salido del hospital y cargado sola con su propia vida.
Habérselo dicho en cualquier momento de esos cinco años, y ella le habría reconocido al menos la honestidad. Cada quien por su lado, en paz, porque al menos ambos lo habrían intentado.
Pero no. Tuvieron que llegar hasta aquí, a esta situación tan lamentable...
Julián se había sumido en un largo silencio. Solo Valentina hablaba, intentando una y otra vez convencerlo.
Olivia se dio cuenta de que tenía la cara fría. Se la tocó y la palma le quedó empapada.
Se secó con fuerza, no se acercó a molestarlos, y se dio la vuelta para irse.
Julián, tras hacer un gran esfuerzo por calmarse, seguía sin poder contener la marea de emociones que lo sacudía por dentro.
—No tienes idea... Hace cinco años, cuando ella se casó, yo fui. Me quedé lejos, viéndola sonreír en la ceremonia... ¿Sabes? En el instante en que Vargas le puso el anillo, en serio tuve un impulso: subir corriendo, detener todo, llevármela, sacarla de ahí...
Valentina se quedó atónita.
Sabía que Julián sentía algo especial por Olivia, pero no imaginaba que fuera desde tan temprano, ni que hubiera pasado por semejante lucha interna.
Julián posó la mirada en su cara.
—Se lo voy a decir, pero no ahora. Todavía no termina el trámite de divorcio y no quiero presionarla.
—¡Pues ya está! ¿Para qué te quedas aquí tomando a solas? Si la maestra Carmen te descubre, te va a dar una regañada de las buenas.
—No estoy tomando. —Julián le mostró elvaso—. ElI restaurante tiene unas bebidas preparadas, no están mal. ¿Quieres una?
Él no tomaba alcohol.
En ese entonces, fue precisamente porque Vargas se emborrachó que Olivia tuvo que ir a rescatarlo, y eso le cambió la vida para siempre. Julián jamás sería ese tipo de hombre irresponsable.
Valentina se echó a reír, entre exasperada y divertida.
—¡Y yo que pensé que estabas ahogando tus penas en alcohol! ¡Vine especialmente a consolarte! Bueno, ya, vamos a descansar. Mañana hay que acompañar a Olivia a su rehabilitación. Lo que ya pasó, déjalo ir.
Vamos a estar con ella y a asegurarnos de que el futuro sea mejor.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...