Capítulo 28 Ella no sabía cómo se veía Adrián cuando perdía el control de esa manera. Desde que lo conoció, había sido un hombre siempre serio, como la bruma que envuelve la montaña o el musgo sobre la piedra: sutil, evasivo. Siempre había una capa, un velo entre él y el mundo, imposible de descifrar o de tocar.
Incluso después de casarse con él, esa barrera persistía. Pero, en ese momento, su furia era genuinamente rara. Sintió pánico al quedarse mirando la camisa desabrochada y los músculos definidos que se asomaban bajo la tela rasgada.
-¿Qué estás haciendo?
Se envolvió firmemente en la cobija.
-¿Qué crees que estoy haciendo? Eres mi esposa, vives de mí, y ¿conspiraste con otros para joderme? ¿ Qué esperas que haga?
-Yo no...
Al principio, pensó que no valía la pena siquiera explicarse, pero la forma en que él la miraba indicaba que, usando esto como pretexto, iba a hacer algo descontrolado. Observando cómo Adrián se desabrochaba el cinturón, Olivia, todavía envuelta en la cobija, trató de saltar rápido del otro lado de la cama. Pero se abalanzó, atrapándola con todo y cobija, y la arrastró de vuelta.
-¡Suéltame!
Pero parecía no escuchar. Rápidamente, la cobija que la cubría fue arrancada. Luego, empezó a jalar su camisón.
El recuerdo de la última vez que había perdido el control por la bebida estaba todavía demasiado fresco. Se cubrió el escote con las manos, empujándolo con todas sus fuerzas, pero no había manera de detener esa furia descontrolada.
La hebilla del cinturón que se había quitado la golpeaba dolorosamente. Le apartó las manos que cubrían su escote. Desesperada, gritó:
-¡Detente! ¡Mírame bien, soy tu esposa!
Fue inútil...
-¡Sssshrrrk!
Su camisón fue desgarrado.
-Sigues aferrada a Pau. Señora Vargas, te recuerdo que los celos tienen un límite. Puedes hacer un drama aquí en la casa, frentea mí, todo lo que quieras. Pero si pones en riesgo los intereses de Graph Corporation, mi carácter no puede ser siempre el mismo.
-¡Señor Vargas! -Arrugó la frente, apretando los dientes-. Por favor, entiende bien esto: Primero, ¡no estoy celosa! Segundo, quien ha puesto en riesgo los intereses de Graph Corporation no soy yo, ni siquiera me acerco a tus asuntos. ¡Hay una frase que dice quien siembra, cosecha! Ustedes dos descarados sembraron ese problema y ahora les toca afrontar las consecuencias. ¡No estés culpando a otros! Tercero, cuando Paulina llora, ¿los intereses de tu empresa ya no importan? ¿Por qué en ese momento no dijiste nada de los intereses de la empresa?
-¡Las notas de Paulina siguen ahí! ¡"Protegerla y enfrentarse al mundo entero"! ¿Eso no está escrito con todas sus letras?
El nombre de Paulina trajo de vuelta algo de lógica a Adrián. Se levantó de encima de ella y comenzó a abrocharse el cinturón.
-Quédate tranquila. Ya te lo dije, siempre serás la señora Vargas. Que Pau haya regresado no amenaza tu posición. Pero, por favor, compórtate.
Terminó de arreglarse la ropa y abrió la puerta. Al llegar al umbral, se detuvo de pronto y se volteó.
-Te daré una noche para que te calmes. Mañana por la noche regresas al cuarto a dormir. O, si no quieres, vengo yo al cuarto de invitados.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...