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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 29

  Capítulo 29 Olivia se sentía rebasada. ¡Es que en serio, ya no tenía el más mínimo interés en ocupar el puesto de señora Vargas!

-Adrián, ¿qué obsesión tienes de tenerme aquí a fuerza jugando a la casita? -Estalló ella-. No quiero ser tu esposa para siempre. Dile a Paulina que venga a amenazar mi posición, ¿va? Te juro que se la regalo.

Adrián detuvo el paso por un instante, pero solo sonrió de manera irónica. Pensaba que ella estaba haciendo otro de sus berrinches, así que la ignoró y se fue al baño de la recámara principal. Después de esa escena, Olivia terminó empapada en sudor por los nervios. Se metió a la regadera para quitarse la sensación, se puso una playera limpia y se volvió a acostar.

Durante la noche cayó una gran tormenta. El golpeteo del agua contra los vidrios funcionó como ruido blanco y le ayudó a conciliar el sueño; además, la temperatura bajó bastante y el ambiente refrescó.

Arrullada por la lluvia, poco a poco se quedó dormida.

A la mañana siguiente despertó por su cuenta. Al revisar la hora, vio que ya eran las nueve. Para su sorpresa, Adrián seguía afuera hablando con Rosa y no se había ido a Graph Corporation, algo rarísimo considerando lo adicto que era al trabajo.

Esperó a que terminara de darle instrucciones a la empleada y saliera de la casa para levantarse de la cama. Mientras desayunaba, Rosa se acercó con un recado.1 -Señora, el señor Vargas dijo que solo va a hacer unos trámites rápidos y regresa. Que lo espere aquí para que vayan juntos a visitar a sus papás.

A Olivia se le revolvió el estómago y sintió que no podía pasar ni una cucharada más de su avena. ¿En qué momento dijo ella que quería ir? ¡No tenía la menor intención de ir a esa casa!

Pero no podía desquitar su frustración con Rosa; no tenía la culpa de nada. Dejó la cuchara sobre la mesa, renunciando al desayuno.

-Señora... -la llamó doña Rosa, titubeando, como si quisiera decir algo más.

-¿Dijo algo más el señor? -preguntó Olivia. ¿En serio Adrián estaba tan platicador?

-No, no es eso... -La mujer mayor dudó un momento -. Es que hay algo que yo quería decirle, pero no sé si sea prudente...

Olivia suspíró.

-Dígame.

-Mire, señora, no me lo tome a mal, pero yo ya tengo mis años y he visto mucho... En un matrimonio...

Rosa se notaba muy apenada-. La intimidad entre la pareja es muy importante. Si el señor Vargas ya está mostrando interés... ay, señora, ¿no cree que si tuvieran un bebé las cosas se arreglarían mucho entre ustedes?

El comentario cruzó la línea de la confianza.

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