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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 475

—¿Cómo que desapareció? ¿Se fue por su cuenta o le pasó algo?

—Se fue por su cuenta —dijo Nico con la voz quebrada —. Hoy le mandé un mensaje y me tiene bloqueado.

Lo llamé y cambió de número. No hay forma de contactarlo.

Celeste también lo encontró extraño.

—¿Se fue del país?

Nico negó.

—No sé, pero no importa adónde vaya, no tiene nada. ¿

Cómo va a sobrevivir?

—¿No dijiste que fue a ver a su padre biológico? Su padre falleció, tal vez le dejó algo. Si no, ¿por qué

rechazaría el dinero de la empresa?

Nico se entristeció aún más.

—Donó todo lo que le dejó su padre, hasta el último centavo. De la liquidación de la empresa no aceptó

nada. Lo que había ganado antes se lo dio todo a Olivia en el divorcio. Se quedó sin nada, y me da miedo que haga alguna tontería. La última vez que habló conmigo, se escuchaba como si se estuviera despidiendo para siempre.

—¿Qué te dijo?

Nico se limpió los ojos.

—Me dijo: "Nico, de ahora en adelante vive bien. Si necesitas decidir algo, consúltalo primero con Celeste; ella es más sensata que tú. El negocio del café es bueno, no te arriesgues, no hagas inversiones a lo loco, cuida el dinero que ya tienes, cría bien a tu hijo, y con eso basta para toda una vida".

—Puede que en serio esté... —Celeste también sintió

—¿Cómo es que mientras avanzaba por la vida todos se fueron yendo y me quedé solo?

—¡Ya basta, Nicolás Padilla! —Celeste perdió la paciencia—. ¡Ya bastante te aguanté con esa cara de muerto en vida! ¿Qué demonios es eso de que te quedaste solo? ¿Yo y tu hijo no existimos? ¿Mis papás no existen? ¡Hay mucha gente a tu alrededor! ¿Cómo que estás solo? ¿También vas a abandonar a tu familia como ellos? ¡Perfecto! ¡Lárgate! ¡Ve a buscarlos!

—No... no quise decir eso... —Nico reaccionó con el regaño—. En serio no quise decir eso, Cele. Solo estaba desahogándome. ¿Cómo voy a abandonar a mi familia?

Al ver su cara de pánico, Celeste suspiró exasperada.

Si no te grito fuerte, no entiendes".

Por fin llegaron a la finca de café. Nico todavía estaba en el auto cuando vio, bajo la luz del atardecer, a Damián en cuclillas junto a una llave de agua al aire libre, cepillando el lodo de los zapatos de Lucas.

Cuando terminó, se puso a cepillar los de Renata, que acababa de bajar del cafetal.

Nico supo entonces que lo de ir a visitar a Beto a la cárcel ya no tenía ni la menor posibilidad. 

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