Capítulo 321 Adrián terminó por plantarse frente a Mercedes.
Aquella abuelita que alguna vez lo había querido con tanta ternura ahora lo miraba con resignación y desencanto, rodeada de gente por todos lados, incluida Olivia, que la sostenía del brazo.
—Abuelita... —Logró decir al fin, con tono rasposo—.
Vine a recogerte para que te den el alta. Vamos a casa.
Mercedes mantuvo la misma expresión bondadosa de siempre, pero lo único que le devolvió fue un suspiro.
—Abuelita, perdóname, no llegué a tiempo a rescatarte... —Adrián no se atrevía ni a imaginar cómo había sobrevivido Mercedes aquellas dos semanas de maltrato; cada vez que lo pensaba, el remordimiento lo partía en dos.
Mercedes negó y respondió con su voz suave de siempre:
—Adrián, no fue tu culpa.
—Entonces vamos a casa, ¿sí? A nuestra casa.
Mientras hablaba, Adrián miró de reojo a Olivia.
— Ella actuó como si no lo hubiera visto. Se limitó a acompañar a Santiago y al grupo de guardaespaldas que rodeaban a Mercedes hasta el auto.
Al final, el auto arrancó y se perdió a lo lejos sin detenerse.
Adrián se quedó en el mismo lugar, inmóvil durante largo, largo rato.
Olivia tampoco esperaba que Santiago hubiera conseguido una casa tan grande en tan poco tiempo.
Mercedes estaba francamente asombrada; sobre todo por aquellas decenas de guardaespaldas formados en una fila tan alineada. Nunca había visto nada semejante. Llamó a Santiago por su apodo de cariño:
—Santiaguito, tú eres... ¿y ellos qué hacen?
La preocupación en la mirada de Mercedes, esa de" no andará en nada malo, ¿no es así?", le provocó una sonrisa a Santiago.
—Abuelita, quédate tranquila. Todos son buenas personas, y yo también.
Al final, ella y Mercedes eligieron habitaciones en el segundo piso, una junto a la otra. Los dormitorios tenían grandes ventanales; al abrir la ventana se salía a un balcón en arco, y enfrente crecía un fresno en pleno verdor.
—Qué maravilla... —Mercedes suspiró—. Nunca imaginé que llegarían días tan buenos.
—Abuelita, de aquí en adelante cada día va a ser mejor —dijo Santiago, aunque el celular no dejaba de sonarle y ni siquiera tenía tiempo de contestar.
—Santiago, ve a atender tus asuntos; la abuelita y yo nos acomodamos solas —dijo Olivia, preocupada de que tuviera algo importante que estuviera posponiendo.
Santiago en efecto tenía asuntos urgentes. Con Mercedes fuera del hospital, ya podía ocuparse formalmente de establecer la empresa. Antes de eso, Lorenzo organizaría una gran recepción para conocer a la élite de Altabrisa.
Santiago no se lo ocultó a Olivia.
—Cuando sea la recepción, quiero que tú y Mercedes también asistan. Claro, solo si quieren. Además, ya agendé la cita para la visa de abuelita; cuando llegue el día la llevaré a la entrevista. El resto del tiempo quédense en la casa descansando, y si necesitan salir, llamen a Armando Herrera.
Armando era el jefe de los guardaespaldas de Santiago.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...