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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 322

Capítulo 322 Olivia no había salido de casa en varios días; quería estar con Mercedes.

La abuela acababa de salir del hospital y, aunque mejoraba un poco cada día, seguía débil. Lo mejor era que descansara en casa.

Santiago empezó a ocuparse de un modo fuera de lo común: salía temprano y volvía tarde, casi no lo veían.

Fue hasta el día que acompañó a Mercedes a la entrevista de la visa que Olivia volvió a verlo.

Santiago incluso se disculpó con las dos por haber estado tan ocupado que no pudo acompañarlas.

—Claro que tu trabajo es prioridad. Nosotras estamos bien —dijo Mercedes con una sonrisa.

Santiago sacó el tema de la cena de gala de la empresa.

—¿Quieres ir? Si te animas, le pido al señor Quiroga que te traiga un vestido y unas joyas más tarde para que te los pruebes.

Mercedes negó, sonriente.

—A mi edad ya no estoy para eso. A ver si Oli quiere ir a divertirse un rato.

Olivia pensaba que, siendo la primera vez de Santiago en el país, quizá no estuviera familiarizado con ciertas costumbres locales. Además, él era el anfitrión; ¿ necesitaría que lo acompañara? Pero... su pierna, ¿no haría quedar mal?

Tras dudarlo, aceptó sin vacilar. Si Santiago se lo preguntaba, era porque quería que fuera. Así que lo acompañaría.

Santiago se alegró.

—Bien, le diré al señor Quiroga que te traiga un vestido —Lo pensó un momento y añadió—: No, mejor no.

Mañana te acompaño a comprar uno. No confío mucho en el gusto del señor Quiroga para elegir ropа de mujer.

Olivia sonrió y asintió con entusiasmo. De paso, quería visitar el taller de Marco y saludar a ese viejo amigo.

*** A esa hora, en la oficina de Adrián estaban también Beto y Nico, discutiendo precisamente sobre la primera cena de gala del Corporativo Rossi en Altabrisa.

—Van a asistir personalidades de todos los sectores y nuestra empresa está entre los invitados —dijo Beto, entusiasmado.

Adrián se limitó a asentir.

¿cuánto cuestan al día? Pregúntale a los guardias de nuestro edificio si por ochenta dólares diarios lo harían: te apuesto a que salen corriendo a aceptar.

Contratar seguridad no cuesta nada —razonó Beto, pensando en que ese hombre había ido a rescatar a la abuela de Olivia y, obviamente, tuvo que contratar a varias personas.

Adrián pensaba lo mismo. Le pareció razonable lo que decía Beto; además, el día que Mercedes salió del hospital, Adrián fue a recogerla, y el auto en el que se subieron Santiago y los demás no era nada del otro mundo.

—Está bien. —El ánimo de Adrián mejoró—. Entonces vamos con todo a asegurar la alianza con el Corporativo Rossi. Desde la cena, sin errores.

—Ah, otra cosa —agregó Beto—. Sobre la cena... Pau también quiere ir.

Adrián se quedó inmóvil por un momento.

Beto suspiró.

—Últimamente se ha vuelto muy tímida contigo.

Cualquier cosa que necesita, no se atreve a decírtela a la cara; me lo pide a mí a escondidas. Quiere saber si puede ir a echar un vistazo. También le gustaría conocer a algunas mujeres con las que pueda tener una amistad normal, tener su propia vida, en vez de seguir escondida en su departamento como un ratón, sin atreverse a salir.

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