Capítulo 334 —No tolero que me vean la cara. Nico dice que esas cosas son favores entre amigos; patrañas, él está ciego, pero yo no. No sé cuántas porquerías le habrá ayudado a hacer a esa mujer, pero ahora que lo descubrí, se acabó —dijo Celeste—. Ustedes dos tengan cuidado.
Olivia lo recordó: era cierto, después de aquello Nico fue apareciendo cada vez menos en las reuniones del grupo. Los que siguieron juntándose con Paulina fueron Adrián y Beto, ese par de ciegos.
De cualquier modo, Nico era alguien que en el pasado se había burlado de ella con Beto, la había menospreciado e incluso le había hecho daño.
Aunque podía ver a Celeste y a Nico como personas separadas, eso no significaba que pudiera olvidar todas las humillaciones que vivió.
No muy lejos de ahí, Paulina ya estaba de lo más animada conversando con un grupo de mujeres.
—Son de empresas tecnológicas pequeñas. Algunas son ejecutivas y otras son esposas; tienen tratos frecuentes con la empresa de Adrián —le susurró Celeste a Olivia, y luego suspiró—. Se cree la vocera oficial de la empresa, ahí presumiendo y haciendo escándalo.
Hablaba de Paulina.
Las mujeres de esas empresas pequeñas rodeaban a Paulina, adulándola una tras otra y rindiéndole honores.
—Solo soy la asistente de dirección —dijo Paulina con falsa modestia—. Tampoco es que tenga tanto poder de decisión.
Olivia se quejó para sí. ¿Asistente de dirección? ¿No le daba miedo que todos los bienes de Adrián terminaran en sus manos?
Paulina sí tenía miedo. Después de presumir con ese título, le echó una mirada rápida a Olivia, y al ver que no reaccionaba, se relajó; seguramente no la había escuchado.
En realidad, coincidir con Olivia la ponía nerviosa, porque aquella persona que la había encerrado en el sótano conocía todos sus secretos, y le aterraba que Olivia también lo supiera.
Pero por lo visto Olivia no sabía nada; de lo contrario, ya lo habría ventilado para dejarla en ridículo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)