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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 376

Olivia se detuvo en seco y lo miró con desdén.

—Adrián, nos conocemos desde hace doce años.

Puede que a tus ojos tenga mil defectos, pero se me olvidó contarte uno más: me da asco lo inmundo.

Adrián palideció aún más.

—¿Estás diciendo que... te doy asco?

—Pues sí, ¿que no te lo había dicho?—Olivia lo recordaba con claridad: se lo había dicho, tal cual, sin rodeos. Que le daba asco.

¿Tan poca conciencia tenía de sí mismo?

A Adrián se le fue el alma al piso. No tenía con qué

defenderse...

—Olivia... —Le sujetó la muñeca, pero cuando ella bajó

la mirada hacia su mano, la soltó. Porque le daba asco...

—Olivia—insistió, sin moverse de su camino—. Quiero preguntarte algo: ¿todavía hay alguna posibilidad de que empecemos de nuevo?

Olivia guardó silencio un momento y respondió en voz baja:

—Solo si pudiéramos volver a los dieciséis.

Entonces ella todavía era la jovencita que solo tenía ojos para Adrián. Entre ellos no había pasado nada, no se habían cruzado con nadie más.

Lástima que toda la fortuna de Adrián podía comprar muchísimas cosas, pero ni un solo segundo de vuelta atrás.

Solo le quedó la desolación.

Cuando Olivia se dispuso a irse otra vez, ya no pudo detenerla: el chofer, al ver que no salía, había entrado a buscarla.

Bueno, chofer... más bien guardaespaldas, a juzgar por su complexión.

—Olivia —le dijo Adrián en voz baja—. No voy a aceptar el divorcio. Demándame si quieres.

Nico no paraba de quejarse: "¿Qué les pasa a ustedes dos? ¿Ya no les importa la empresa? ¿O creen que es solo mía?"

Adrián manejó de regreso, pero eso no le dio a Nico ningún alivio. Cuando terminó la junta, volvió a la carga.

—¿Se puede saber qué estaban haciendo los dos en plena reunión? Sobre todo tú, Adri, eres el jefe, hay tantas decisiones que dependen de ti, jy tenías la cabeza en otro lado!

Adrián se frotó la cara con fuerza.

—¿Puedes contestar algo, por favor? Jefe, ¿te importa o no te importa la empresa? Hay dos compañías cuyo contrato está por vencer, llevo días negociando la renovación y ya ninguna tiene mucho interés. Están esperando a ver qué hace el Corporativo Rossi; si nos disputan esos clientes, no vamos a poder competir. —

Nico estaba muy preocupado, pero era obvio que sus dos socios no estaban en sus cabales.

Adrián lo miró con la mirada perdida, hasta que poco a poco volvió a enfocar.

—Nico, dime, ¿para qué nos esforzamos tanto?

Él suspiró.

—No sé ustedes, pero yo lo hago para que Cele y el bebé que viene en camino tengan una buena vida.

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