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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 377

—¡Qué ambición! —Beto se burló.

—¿Y tú por qué lo haces? —respondió Nico, molesto.

—¿Qué fue lo que dijimos en ese entonces? Que lo hacíamos para demostrar nuestro valor, para salir adelante, para estar por encima de todos —dijo Beto.

—¿Y entonces por qué hoy estás tan distraído? —Lo confrontó Nico—. No me digas que anoche llegaste a pelear con Renata y ahora no te habla.

—¿Yo? ¿Preocupado porque no me habla? —Beto.

suspiró con desprecio—. Ya se fue. Quiere divorciarse de mí, como si eso me fuera a asustar. Está soñando despierta. Si nos divorciamos, hay de sobra chicas de veinte años que se mueren por casarse conmigo. En cambio ella, ¿a quién le va a interesar?

Durante la reunión sí había estado ausente, pero no por Renata, sino porque tenía otra cosa en la cabeza.

—Beto, tampoco es para hablar así... —dijo Nico.

Pero apenas había dicho la mitad cuando Beto lo interrumpió:

—¿O no es cierto? Nico, no es por nada, pero un hombre que no puede imponerse y se deja manipular por una mujer...A ver, dime, ¿cuál de todas las veces que salimos no termina tu esposa llamándote por teléfono para que vuelvas? ¿Y tú lo toleras? El que lleva el dinero a la casa eres tú, no ella. ¿Podrías tener un poco de criterio?

—Es que yo soy así, no tengo criterio propio —

respondió Nico—. Y la verdad me parece bien. Mira:

como no tengo criterio, en la oficina les hago caso a ustedes, y en la casa le hago caso a mi esposa. No tengo que pensar mucho en nada. Así que ahora, les toca a ustedes, los que sí tienen criterio: ¿qué vamos a hacer con la empresa?

Adrián no respondió.

Beto se irritó.

—¡Otra vez en las nubes! Adri, no me digas que sigues pensando en por qué nos esforzamos.

Adrián rio con amargura.

Aquella noche, cuando llegó a casa, Celeste le había dado otro regaño monumental; en resumen, mínimo les había dicho patanes a los tres. Él sentía que era injusto lo que le tocaba: admitía que en ciertas cosas era igual que Beto y Adrián, pero en lo de serle fiel a su esposa, eso sí podía jurarlo con la mano en el corazón.

Las palabras textuales de Celeste aquella noche fueron: "Si en eso también fueras igual de patán que ellos, ¿crees que seguirías como si nada frente a mí?"

Sin embargo, fue Beto quien dijo lo que él se había callado, señalando a Adrián:

—Despierta. Olivia ya no te quiere.

Aunque Beto, claro, fue mucho más allá.

—¡Qué poca ambición! —Siguió Beto—. Un hombre exitoso, ¿qué tiene de malo tener a unas cuantas mujeres más? Mientras les garantices que su lugar no está en riesgo, eso ya es respetarlas. Las que quieren más y más, es porque ustedes las malacostumbraron.

Entonces Nico se dirigió a Adrián:

—Adri, te juro que no te entiendo. Dices que no amas a Olivia, que entre ustedes nunca hubo... bueno, vida de pareja, ¿cierto? Pensé que cuando Pau regresara, te ibas a divorciar de Olivia para casarte con ella. Sí, es una jugada muy fea, pero soy tu amigo, obvio te iba a apoyar. Hasta te apoyé con lo de Pau. Pero ahora, mírate nada más...

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