—Mamá. —Lucas llegó corriendo por el sendero cuesta arriba.
Renata se limpió a escondidas el rastro de lágrimas, se agachó y abrazó a su hijo.
—Lucas, ¿qué haces aquí?
—Vine a ayudarte, mamá. Yo sé trabajar. —Lucas le secó los ojos con sus manitas tibias y suaves—. No llores. Voy a crecer rápido para cuidarte y que ya no tengas que estar así.
Al escuchar esas palabras tan maduras de su hijo, una oleada de dolor le subió hasta la garganta. Se contuvo con todas sus fuerzas para que él no notara su tristeza y se obligó a sonreír.
—No estoy llorando. Es que me entró tierra en los ojos.
—Deja que te sople. —Lucas le tomó la cara entre las manos y frunció los labios.
Elaliento tibio le rozó los ojos y sintió que se le calentaban todavía más.
No iba a dejarse vencer. Ese divorcio tenía que salir adelante, y su vida solo iba a mejorar.
Tenía que agradecerle a Celeste, que le consiguió ese trabajo en la finca de café. En cuanto a la preparación y el cultivo del café, era una novata, pero podía aprender. El sueldo no era gran cosa, pero le gustaba lo que hacía. El aire era limpio, el paisaje hermoso y el trato entre la gente era sencillo; para ella, no podía haber un lugar más adecuado.
Además, don Esteban, el tío de Celeste, la había aceptado como aprendiz para enseñarle el oficio del café. El señor era buena persona, cortado con la misma tijera que Celeste: leal, franco y muy paciente como maestro.
Y Lucas, desde que llegó, parecía haber entrado al paraíso. La finca era un sitio enorme donde podía correr a sus anchas.
Los dos vivían en el dormitorio que les daba la fincа:
una casita de ladrillo, pequeña, limpia y acogedora, apenas una habitación, incomparable con la casa enorme que Beto les había comprado. Era un lugar donde podía llegar al final del día y dejarse caer a dormir sin pensar en con cuál mujer andaría su marido o a qué hora iba a volver.
Se pasaba la mañana entera entregada a la finca, entre el riego y la pelea constante contra las plagas.
La finca de los Padilla no usaba pesticidas, así que el control de plagas se hacía con métodos artesanales, y era una de las tareas más grandes del verano.
—Ah, qué gusto. Siéntense, por favor, voy a traerles café. —Don Esteban era un apasionado de su oficio, pero no muy hábil con el trato social; intercambió
unas cuantas palabras y se fue a buscar su mejor café.
Renata invitó a Olivia y a Santiago a sentarse en la mesa del patio. A sus espaldas se escuchó la risa de Lucas. Al voltear, lo vio llegar montado sobre los hombros de Damián, el hijo de don Esteban.
—¡Lucas! ¡Bájate de ahí! ¿Cómo se te ocurre? —Renata lo regañó.
Damián sonrió, despreocupado.
—No pasa nada, es un niño y quiere jugar —saludó a Olivia y a Santiago—. Disculpen, voy a lavarme las manos y vuelvo.
Damián también acababa de bajar de la finca y traía las botas llenas de lodo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...