Adrián negó y suspiró.
—Mejor ponte a buscar a Renata, averigua adónde se fue. No vayas a terminar como yo, arrepintiéndote cuando ya sea demasiado tarde.
—¡lmposible! —Beto agitó la mano—. Si no vienes, me voy solo. ¡Qué aburrido!
Beto se fue de juerga con un grupo de tipos de su edad. Pasó la noche entera entre luces de neón, copas y mujeres, entregado al exceso. Cuando salió, el teléfono sonó y entonces descubrió que su madre le había marcado más de diez veces.
La llamó de vuelta. Su madre le dijo que se sentía mal y que al día siguiente iría a Altabrisa a ver a un doctor.
Beto, borracho todavía, le dijo que sí sin pensarlo.
Al día siguiente, recién entonces se dio cuenta: su madre venía, pero Renata no estaba en casa. Tenía que hacer que ella volviera. Sin dudarlo un segundo, le marcó.
Renata contestó con un seco "bueno".
—Hoy viene mi mamá, dice que no se siente bien. ¿
Dónde estás? Regresa ya para que la lleves al hospital a que la revisen, no sé si va a necesitar que la internen. —Le habló como si nada hubiera pasado, como si Renata solo hubiera salido a comprar algo.
Ella estaba en la finca de café. Al escuchar ese tono, se le heló la sangre.
Llevaba cuatro años casada con él. Había renunciado a su trabajo para dedicarse en cuerpo y alma a ser la mujer detrás de él: criar a su hijo, atender a sus suegros. Su propia madre siempre había tenido mala salud, y encima su suegra se hospitalizaba dos veces al año; ella siempre la cuidaba. La señora era difícil de complacer: aunque podían contratar a una enfermera, se negaba, insistía en que Renata la atendiera.
En casa, Lucas era pequeño todavía, y aunque tenían empleada doméstica, como madre no podía solo desentenderse. En esos cuatro años, por él y por ese hogar, había trabajado más duro que si hubiera tenido tres empleos fuera de casa, y aun así jamás recibió
una sola palabra de reconocimiento. Para Beto, todo lo que ella hacía era lo mínimo esperado.
Incluso ahora, cuando ya le había dejado claro que quería el divorcio, él seguía sin tomárselo en serio.
Desde que se casaron, siempre había usado la tarjeta de crédito adicional de Beto. En fechas especiales y cumpleaños, él le daba un sobre con dinero; cada mes le pasaba algo para los gastos de la casa. Nada más.
En cuanto canceló la tarjeta, le mandó un mensaje: "
Tienes un día. No me importa dónde estés, vuelve inmediatamente. Todavía estás a tiempo de que arreglemos esto".
A Renata se le revolvió el estómago de amargura.
Ese era el hombre que había elegido, ciega como estaba. Aunque le cortara toda forma de sostenerse, ni siquiera se le había ocurrido pensar que su hijo estaba con ella. ¿Tampoco tenía la intención de velar por el sustento de su hijo?
Pero, por suerte, ella no dependía por completo de él para sobrevivir. En esos cuatro años había sido muy austera y tenía algunos ahorros. Además, tras la muerte de su madre, como hija única, el seguro de vida y las prestaciones por defunción quedaron a su nombre.
Al pensar en que a su edad todavía tenía que sostenerse con el dinero que dejó su madre al morir para salir adelante, sintió que no podía más.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...