Un mes pasa volando.
Menos de una semana después de encontrarse con Olivia en casa de Leonardo, se cumplieron los treinta días de la etapa de mediación. Adrián recibió una Ilamada del abogado de Santiago el día anterior, para recordarle que no olvidara presentarse al día siguiente en el registro civil.
El plan original de Adrián era ponerle trabas a Olivia con el divorcio. Aunque sabía que el resultado era inevitable, al menos podía alargar el proceso:
demandar, retractarse una o dos veces, hacer que el trámite no fuera tan fácil y así poder verla unas cuantas veces más.
Pero ahora ya le daba vergüenza hacer algo así.
De nuevo a las nueve de la mañana. Llegó puntual a la puerta del registro civil, y Olivia esta vez ya estaba ahí antes que él. La acompañaban su abogado y Santiago en persona.
Antes le tenía una antipatía enorme a Santiago, pero de un momento a otro dejó de darle importancia. Era algo bueno que tuviera un familiar que la consintiera y se preocupara por ella... no había mayor alivio que eso.
Olivia había llegado temprano y esperaba dentro del auto. A las nueve en punto vio el auto de Adrián acercarse. Se había cortado el cabello y se veía aseado; llevaba puesta una de las camisas que ella le había mandado hacer con Marco, y al cerrar la puerta del auto, las mancuernillas en los puños destellaron con un brillo azulado bajo la luz de la mañana. Había adelgazado mucho; la camisa a la medida le quedaba demasiado holgada.
Pero en general, ya no tenía ese aspecto decaído de las semanas anteriores, ni aquella furia rayando en la locura. Parecía haber recuperado la cordura; una tenue melancolía en la mirada le devolvía algo de aquel aire que tenía en la preparatoria. Solo que, lamentablemente, el tiempo no se puede regresar. De todo lo vivido, solo quedaban las heridas.
Adrián caminó hacia ella y sonrió.
—Olivia.
—Vamos —dijo ella, ignorando su sonrisa.
No había nada más que decir.
Adrián miró entonces a Santiago, que estaba junto a Olivia, y lo llamó con tranquilidad:
—Primo.
—No. —Se apresuró Santiago—. No tengo la mala suerte de estar emparentado con alguien como tú.
Tenía preparada una despedida en forma, pero las palabras se le atoraron en la garganta y no supo por dónde empezar. Forzó una sonrisa y aplastó el dolor que lo oprimía.
Ella asintió.
—Adrián, hasta aquí llegamos. No volveremos a vernoS.
Al ver que Olivia estaba a punto de subirse al auto bajo el resguardo de Santiago, sintió como si le arrancaran un pedazo de su ser y no pudo evitar gritar:
—¡Olivia!
Ella se detuvo un instante.
—Olivia —dijo él, contemplándola de espaldas, y condensó toda su nostalgia y su dolor en unas cuantas palabras—. Si algún día necesitas algo, lo que sea, búscame. Haré todo lo que esté en mis manos...

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...