¿Ese informe de Adrián era real o falso? ¿Por qué
alguien se lo habría dado a Paulina? De esas dos preguntas, Beto solo tenía certeza sobre la primera.
Tras buscar y rebuscar entre sus contactos, logró
confirmar que Adrián efectivamente se había hecho estudios médicos recientemente, y que los resultados coincidían con lo que decía el informe.
En cuanto a quién se lo había dado a Paulina...
quienquiera que fuera, no tenía buenas intenciones.
¡Pero eso no importaba! A estas alturas ya no había marcha atrás: traicionar a Adrián era inevitable, y para actuar por su cuenta necesitaba aferrarse a Fabián con uñas y dientes. Con Santiago instalándose en Altabrisa, era cuestión de tiempo para que dominara todo el sector.
Si a la ecuación se le sumaba un niño rico como Fabián, dispuesto a repartir el botín, su única opción era aceptar primero y resolver los detalles después.
En un mundo lleno de tiburones, Fabián era el único lo bastante ingenuo como para dejarse engañar. Era, prácticamente, un clon de Adrián.
—Cuando Rossi recién llegó, todos decían que nuestra empresa iba a ser su socio obligado. Por eso Fabián no se nos despegaba, estaba desesperado por sacar provecho de nuestra red de contactos, y ahora... —
Beto apretó los dientes, incapaz de ocultar su furia—. i Cómo da vueltas la vida!
Paulina, intimidada por el arrebato de Beto, preguntó
con cautela:
—Y entonces... ¿qué hacemos?
Si él necesitaba acercarse a Fabián, pero Fabián no quería saber nada de ella, ¿cuál sería el precio que Beto le obligaría a pagar?
La mirada de Beto presagiaba lo peor.
—De ahora en adelante te escondes. No te dejes ver, no llames la atención. Y en tus cuentas de redes sociales, más vale que nada de lo que publiques tenga que ver conmigo.
Paulina se puso roja de ira, pero no se atrevió a desafiarlo. Después de los gritos que le había pegado, ni siquiera se atrevía a llorar. Solo se quedó ahí
conteniendo las lágrimas, tragándose la humillación.
—Entonces... ¿ya no puedo ni salir? ¿Qué soy yo?
Beto la miró de reojo.
—Más te vale quedarte quieta —dijo entre dientes—.
Te lo advertí: si mi trato con Fabián se arruina, vas a pasarla muy mal. Yo no soy Adri, a mí no me importa esa carita tuya.
Presionó un poco más el cuchillo y Paulina sintió un leve ardor en la cara. Se quedó paralizada, sin atreverse siquiera a respirar, y dijo con la voz temblándole:
—¿No tienes miedo de que me deshaga del bebé?
Beto estalló en una carcajada desquiciada, como si hubiera escuchado el mejor chiste del mundo.
—¡Hazlo! ¡Corre, ve ahora mismo! ¡Ya tengo un hijo! Si quiero, tengo mujeres de sobra haciendo fila para darme otro.
Beto arrojó el cuchillo y se fue.
Paulina se levantó y se tocó la cara. En la punta de los dedos tenía un rastro de sangre. Asustada, corrió al espejo y vio un rasguño superficial cruzándole la mejilla. No sabía si le dejaría cicatriz.
Se miró en el espejo, desaliñada y patética, sin entender cómo todo había llegado a ese punto. En un arrebato de furia, barrió de un manotazo todo lo que había sobre el tocador y se desplomó en un mar de lágrimas.
Sin embargo, lo peor todavía estaba por venir.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...