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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 451

Adrián se quedó estupefacto durante todo el intercambio; ni siquiera alcanzó a decir una palabra. El abogado también estaba sorprendido. ¿No que el señor Padilla era el más accesible de los dos?

Nico todavía le asestó el golpe final:

—¿Y tú en serio eres abogado? ¿No revisaste el expediente de tu clienta antes de aceptar el caso?

Esa mujer casi envenena al señor Vargas, ¿y crees que es tan imbécil como para salir de fiador por ella?

El abogado se acomodó los lentes.

—Por supuesto que lo revisé, pero Paulina me aseguró que el señor Vargas no le guardaba rencor.

Dice que su intención original nunca fue hacerle daño, y que ella es la persona que él más ha querido en la vida. Que sin importar lo que haya hecho, él la ayudaría una última vez, por lo que fueron en el pasado.

Luego, mirando a Nico, carraspeó un par de veces.

—Y también dijo que usted, señor Padilla, era el más comprensivo, el que siempre la protegía.

—¡Mentiras! —Nico estalló—. Él será imbécil, ¡pero yo no!

Adrián no daba crédito a que Nico lo llamara imbécil por segunda vez.

—Te lo advierto, Adrián: más nos vale no meternos en este caso, pero si lo hacemos, lo que queremos es que se pudra en la cárcel.

Dicho eso, Nico echó al abogado, cerró la puerta de un golpe, se dio la vuelta y encaró a Adrián.

—Listo, ya lo corrí. Si vuelve, no se te ocurra ablandarte.

Lo que más le preocupaba a Nico era eso de que "el señor Vargas la ayudaría una última vez por lo que fueron en el pasado". Sabía que Adrián no iba a volver con Paulina, pero ¿que no la ayudaría una última vez?

De eso no estaba tan seguro.

*** El abogado salió del edificio completamente aturdido.

¡Esto no se parecía en nada a lo que Paulina le había contado!

Empezaba a sospechar que las siguientes personas a las que tenía que ir a ver lo recibirían igual.

Renata ya sabía más o menos lo que había pasado.

Celeste se lo contó: traicionó a la empresa, lo arrestaron y probablemente iría a la cárcel.

El abogado sintió que debió consultar el horóscopo antes de salir de casa: cada familiar era menos cooperativo que el anterior.

—Señora, el asunto es el siguiente: su esposo, Alberto, ya fue recluido en el centro de detención preventiva, ¿lo sabía? Soy el abogado que él designó y haré lo posible por proteger sus derechos legales.

—Ah, sí, ya lo sé —respondió Renata con frialdad. No quería verse envuelta en nada que tuviera que ver con Beto.

El abogado comprendió que esta conversación tampoco iba a llegar a ningún lado. Reorganizó sus ideas.

—¿Sería posible que nos viéramos en persona? El contrato de representación requiere la firma de un familiar.

—Vaya con sus padres —dijo Renata.

¿Cómo le explicaba que ya los había buscado dos días antes? Los padres de Beto tampoco quisieron cooperar. Dijeron que no iban a contratar abogado, que confiaban en el país y en la ley, y que si su hijo infringió la ley, pues que el Estado se encargara de educarlo.

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