La vida de Olivia se volvió sencilla, ordenada y plena.
Básicamente consistía en ir a clases, hacer rehabilitación, y los fines de semana, después de la sesión, volver a casa de Lorena para acompañar a Mercedes. Los días pasaron rápido y, sin darse cuenta, llegó el invierno.
A mediados de diciembre, la universidad entró en vacaciones de Navidad. Medio mes de descanso; casi todos los compañeros se fueron, pero Olivia, como necesitaba hacer rehabilitación a diario, no volvió a casa de Lorena.
El primer día de vacaciones se preparó un desayuno sencillo y saludable, y después de comer se puso un abrigo acolchado y fue a la clínica.
Apenas entró, una voz potente la llamó en su idioma:
—¡La bailarina!
Era Roberto, un paciente habitual del centro, un señor de unos cincuenta y tantos años. Los doctores decían que padecía una enfermedad rara e incurable; dicho con crudeza, solo le quedaba esperar a que el tiempo corriera, y el día que la muerte se acordara de él, se lo llevaría.
No iba a la clínica buscando una cura, sino algo de alivio para el dolor. El doctor Salas comentaba que con analgésicos bastaba, pero los suyos llevan la lealtad en la sangre: al ver una clínica abierta por gente de su propio país, más que tratamiento, lo que encontraba ahí era un pedacito de hogar y consuelo para la nostalgia.
Roberto siempre la llamaba "la bailarina", con un tono familiar y cariñoso. A veces le llevaba pequeños detalles al personal: una flor, una caja de galletas. Y siempre incluía uno para Olivia, porque durante esos meses, los únicos que iban a la clínica todos los días sin falta eran ellos dos.
—Somos los accionistas espirituales de este lugar —
bromeaba Roberto.
Olivia también llevó un regalo ese día: un pay de manzana que horneó la noche anterior, con la receta que le enseñó Julián. A Roberto le encantaban los dulces y se comió dos porciones solo.
Lo acompañaba un hombre que no quedaba claro si era su amigo o su mayordomo; Roberto siempre lo llamaba Jerry. Cuando Jerry lo vio servirse la segunda porción, apretó los labios, pero al final no lo detuvo.
Un destello de tristeza le cruzó la mirada, como si pensara: "Déjalo. Le queda poco; que sea feliz".
Olivia la saludó entre risas y le prometió que al día siguiente hornearía uno especialmente para ella.
Entonces la abuela se puso contenta, y con una sonrisa de oreja a oreja la elogió llamándola "pequeño ángel".
La vida era así de tranquila. Tan tranquila que hasta lo más insignificante de cada día, una galleta, un desconocido con quien se cruzaba por casualidad, irradiaba algo entrañable.
*** De regreso a casa, la nieve empezó a caer. Olivia rechazó cualquier transporte y prefirió caminar despacio, dejando que la tormenta arreciara hasta que los copos blancos comenzaron a dibujarse sobre su silueta, cubriéndola.
Al llegar, encontró apilados frente a la puerta todos los paquetes que compró por internet: la corona de acebo, los cascabeles y demás adornos. Era hora de decorar para Navidad.
Metió todo en la casa. Con la calefacción bien puesta, abrió los paquetes, se preparó un almuerzo sencillo y una taza de café, encendió la chimenea y se sentó sobre la alfombra blanda frente al fuego. Puso música. En ese momento, todo era perfecto.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Quero saber si se divorcian ya he leído mucho y no veo que se divorcien el no la deja ser feliz pero si está con la otra y saber si el imbécil de Adrian si se da cuenta de quién su preciosa Pau...
Julián no me gusta para Olivia aunque me parece contradictoria la actitud de Olivia juzgaba todo lo que Adrian hacia pero justifica las actitudes controladoras de Julian el quiere borrar todo su pasado como si no existiera ya da cringe leer, ella lo justifica todo el tiempo y permite todo eso aparte es muy extraño que se encuentre con Adrian en todos lados...
Las críticas que he leído me parecen bastante generosas. Llegué hasta el capítulo 350 de una novela que supera los 600 y, para ese punto, ya me resultaba innecesario el rumbo que había tomado. Al principio tiene una narrativa interesante y buen ritmo, pero en lugar de profundizar en los personajes y desarrollar con mayor riqueza la línea narrativa inicial, la historia opta por prolongarse innecesariamente. Se acumulan giros cada vez más irracionales, coincidencias poco creíbles y conflictos que parecen creados únicamente para alargar la trama. En lugar de mantener el interés, termina aburriendo. Además, los personajes van perdiendo sustancia. Los diálogos y las situaciones se repiten, los conflictos se reciclan y sus decisiones dejan de resultar naturales. Los giros pueden ser inesperados, pero necesitan cierta coherencia para resultar creíbles; cuando esta se pierde, dejan de sorprender. Creo que Mi Desamor Ideal habría funcionado mucho mejor con una trama más corta, mejor desarrollada y centrada en profundizar a sus personajes. El inicio promete, pero la extensión termina jugando en su contra. Para el capítulo 350 ya había perdido completamente el interés y la dejé por aburrimiento....
Mesma história que "5 anos de um casamento vazio" Isaac,Lorena e Aurora!...
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...