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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 461

Olivia miró a Julián y no pudo evitar soltar una carcajada.

—¿No vas a subir al auto? ¿Piensas quedarte ahí

parado pasando frío?

—¿Eh?

Él no terminaba de reaccionar, su cara de desconcierto se acentuó todavía más.

—¿En serio planeas pasar Nochebuena solo en este frío? —Olivia lo fulminó con la mirada sin dejar de sonreír.

—No... yo... ah... en serio... ay... yo... —Dio vueltas de un lado a otro sin saber qué hacer—. ¡Ah, sí, sí, espérame un momento, voy por un regalo!

Él supuso que para Navidad Santiago pasaría a recogerla para cenar en familia. En secreto había fantaseado incontables veces con que ella lo invitara, y por supuesto también había pensado qué regalo Ilevar en ese caso. Así que ya lo había comprado desde antes.

Cuando salió entusiasmado con el regalo en las manos, descubrió que junto al auto había alguien más: Adrián.

No, en serio, desapareció más de diez días, ¿y ahora volvía?

No iría a ir con ellos, ¿verdad? Santiago no lo permitiría... ¿o sí?

Adrián iba a dejarle un regalo a Olivia. Sabía que ella no pasaría Navidad sola, y que no lo dejarían poner un pie en casa de Santiago, así que quiso al menos entregarle el obsequio en Nochebuena. Lo que no esperaba era encontrarse con Santiago viniendo a recogerla.

—Olivia. —Soportando la mirada hostil de Santiago, Adrián se obligó a sonreír y le extendió la caja de regalo—. Feliz Nochebuena.

Ella no la aceptó.

—Mira, Adrián, te lo digo como es: un ex tendría que quedarse enterrado en el pasado, no andar vagando por ahí como alma en pena.

Adrián palideció.

—Solo quería desearte lo mejor...

"¡Ese tipo! ¡Lo hizo a propósito!" Adrián se tragó la rabia, pero no pudo hacer más que mirar cómo Julián subía al auto de Santiago. Partieron juntos como si fueran una familia, de vuelta a casa a celebrar Nochebuena.

Se quedó ahí, inmóvil, dejando que el viento le golpeara la cara, sintiendo más frío que nunca.

*** Olivia lo observaba por el espejo retrovisor y no pudo evitar quejarse.

—¿Cómo es que lleva tanto tiempo aquí? Más de diez días, ¿no? ¿Por qué no se va de una vez? ¿Su empresa quebró o qué?

Santiago se rio al escucharla.

—¿Sí quebraría? —dijo Olivia en voz baja.

—¿Te importaría si así fuera? —le preguntó Santiago.

—Para nada —respondió sin dudarlo—. Es lo que siempre digo: de ahora en adelante somos desconocidos. Que le vaya de maravilla o que se hunda en el lodo, a mí no me va ni me viene.

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