—¡Como no cierres la boca, te voy a dejar tirado en medio de la nada! —dijo, volteándose furioso.
Roberto arqueó las cejas.
—Haz lo que quieras. Cuando me muera, tírame donde se te antoje. Si ni vivo puedo decidir nada, menos me va a importar lo que pase después.
Julián conducía con el corazón descontrolado de alegría. Ya se veía la calle del parque, faltaba un tramo para llegar a casa, cuando de pronto se detuvo.
—Olivia, quiero llamar a Santiago.
—¿Para qué vas a llamar a mi primo? —Olivia pensó
que ese tipo era bastante astuto; cada vez que se hacía el desvalido, con esa cara de cachorro abandonado, no tenía corazón para regañarlo.
—Reservé un restaurante. Desde hace un mes. Pensé
que en Navidad tendría la oportunidad de invitarte a salir... —Y ahí estaba de nuevo esa mirada suplicante tan suya.
Olivia lo fulminó con la mirada.
—Olivia... —Extendió la mano y la jaló con suavidad.
—Llámalo, siempre y cuando él no te regañe. —Olivia no podía resistirse a esa cara.
Y así lo vio llamar a Santiago para pedirle, con toda la seriedad del mundo, que le prestara el auto medio día más.
Él se molestó de inmediato.
—Afuera los restaurantes y las tiendas están todos cerrados, ¿a dónde van a ir?
—Santiago, todavía hay algunos restaurantes abiertos —dijo Julián en voz baja.
—¡Pásame a Oli!
Al entregarle el teléfono, le lanzó una mirada de súplica. Ella aguantó la risa.
—¿Bueno, primo...?
—¿Tú quieres salir con él? —preguntó Santiago sin rodeos.
—Yo... la verdad... no mucho... —dijo Olivia arrastrando las palabras, y miró de reojo a Julián.
Él abrió los ojos como platos, convencido de que el mundo se le venía encima.
Pero eso bastó para hacer feliz a Julián. Colgó y arrancó al restaurante.
La ciudad cosmopolita en Navidad estaba casi desierta: apenas unos cuantos autos como el de ellos circulaban por las calles. Un silencio poco habitual lo envolvía todo.
Tal como Santiago había dicho, las tiendas y los restaurantes tenían las puertas cerradas, pero las calles estaban llenas de decoraciones navideñas. Si volvían por la noche, cuando se encendieran las luces de colores, sería aún más bonito.
Julián había reservado el almuerzo navideño en un hotel de lujo. Al entrar al restaurante del hotel, el contraste con la quietud fría de afuera era total: la música navideña sonaba alegre por todas partes, los meseros iban y venían entre las mesas con ajetreo ordenado.
Más que un almuerzo navideño, aquello era una fiesta de Navidad.
Hubo música en vivo, canciones, y después, baile.
Las bailarinas vestidas con trajes navideños de rojo encendido bajaron a invitar a los comensales, y por supuesto llegaron hasta la mesa de Olivia. Julián quiso rechazar la invitación; ese tipo de baile grupal tenía un ritmo muy rápido y le preocupaba que Olivia no pudiera seguirlo. Pero no esperaba que ella se pusiera de pie.
La acompañó, encantado, a unirse al grupo de baile.
Entre la música alegre, saltaron y brincaron entre una multitud de desconocidos. Ella no sintió ninguna molestia; en realidad no hacía falta pensar en qué se estaba bailando ni si lo estaba haciendo bien: bastaba con saltar, con pasarla bien.
Hasta que la música cambió de pronto a un ritmo pausado, y uno de los músicos, vestido con falda típica, comenzó a tocar la gaita.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Quero saber si se divorcian ya he leído mucho y no veo que se divorcien el no la deja ser feliz pero si está con la otra y saber si el imbécil de Adrian si se da cuenta de quién su preciosa Pau...
Julián no me gusta para Olivia aunque me parece contradictoria la actitud de Olivia juzgaba todo lo que Adrian hacia pero justifica las actitudes controladoras de Julian el quiere borrar todo su pasado como si no existiera ya da cringe leer, ella lo justifica todo el tiempo y permite todo eso aparte es muy extraño que se encuentre con Adrian en todos lados...
Las críticas que he leído me parecen bastante generosas. Llegué hasta el capítulo 350 de una novela que supera los 600 y, para ese punto, ya me resultaba innecesario el rumbo que había tomado. Al principio tiene una narrativa interesante y buen ritmo, pero en lugar de profundizar en los personajes y desarrollar con mayor riqueza la línea narrativa inicial, la historia opta por prolongarse innecesariamente. Se acumulan giros cada vez más irracionales, coincidencias poco creíbles y conflictos que parecen creados únicamente para alargar la trama. En lugar de mantener el interés, termina aburriendo. Además, los personajes van perdiendo sustancia. Los diálogos y las situaciones se repiten, los conflictos se reciclan y sus decisiones dejan de resultar naturales. Los giros pueden ser inesperados, pero necesitan cierta coherencia para resultar creíbles; cuando esta se pierde, dejan de sorprender. Creo que Mi Desamor Ideal habría funcionado mucho mejor con una trama más corta, mejor desarrollada y centrada en profundizar a sus personajes. El inicio promete, pero la extensión termina jugando en su contra. Para el capítulo 350 ya había perdido completamente el interés y la dejé por aburrimiento....
Mesma história que "5 anos de um casamento vazio" Isaac,Lorena e Aurora!...
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...